El surgimiento del PSOE y la transformación del carlismo en la Restauración


Las nuevas opciones políticas

El sistema canovista de alternancia instauró en España un modelo político muy restrictivo, en el que amplios sectores de la sociedad no tenían derecho a participar ni ninguna posibilidad de identificarse con ninguna de las dos opciones políticas presentes en el Parlamento; estos colectivos reivindicaban una mayor participación y un modelo de Estado más democrático.

El nacimiento del PSOE

En 1879 nació en Madrid el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), formado por un grupo de tipógrafos, siendo Pablo Iglesias su principal representante. Se adhirió a la II Internacional Obrera, aunque su afianzamiento fue muy difícil en el ambiente represivo de la Restauración. En 1886 apareció el semanario El Socialista, órgano de expresión del nuevo partido.

Su primer congreso tuvo lugar en Barcelona en agosto de 1888. Allí se decidió constituir la Unión General de Trabajadores (UGT), sindicato vinculado al partido. El partido socialista se definía como marxista, era de orientación netamente obrerista y partidario de la revolución social. Presentaba también un programa de reformas que incluían:

  • Derechos de asociación, reunión y manifestación.
  • Sufragio universal.
  • Reducción de las horas de trabajo.
  • Prohibición del trabajo infantil.
  • Otras medidas de carácter social.

El partido creció lentamente en toda España y, a finales de siglo, ya había agrupaciones socialistas en muchos lugares, pero fue en Madrid, País Vasco, Asturias y Málaga donde arraigó antes. El desarrollo fue difícil en lugares dominados por el anarcosindicalismo, como Cataluña, y tampoco penetró en el mundo agrario hasta bien entrado el siglo XX.

Siguiendo las directrices de la socialdemocracia internacional, en el segundo congreso celebrado en Bilbao, el partido decidió participar en los procesos electorales, iniciativa que, como consecuencia de los malos resultados, generó un intenso debate interno:

  • Partidarios de acudir en solitario: Dirigidos por Pablo Iglesias.
  • Partidarios de la alianza: Encabezados por Jaime Vera y Antonio García Quejido, defendían la coalición con los republicanos.

El triunfo de esta última opción hizo posible la Conjunción Republicano-Socialista, que permitió a Pablo Iglesias ser elegido diputado en Cortes en 1910, convirtiéndose en el primer socialista en el Parlamento español. Por esas fechas, el PSOE estaba presente en cuarenta municipios y en las diputaciones provinciales de Madrid y Vizcaya.

La reconversión del carlismo

Tras la derrota carlista en 1876, se prohibió de manera explícita la estancia en España del pretendiente Carlos de Borbón y el carlismo entró en una grave crisis después de que algunos miembros destacados de sus filas reconocieran a Alfonso XII. Además, la Constitución de 1876 descartaba la sucesión en el trono de toda la rama carlista de los Borbones.

La dirección del carlismo tardó un tiempo en readaptar su actividad para convertirse en un nuevo partido político capaz de tomar parte en las contiendas electorales. Carlos VII depositó su confianza como jefe del carlismo en Cándido Nocedal, quien extendió los círculos carlistas por todo el país. Los carlistas mantuvieron su fuerza en Navarra, en el País Vasco y en Cataluña, pero su influencia era escasa en el resto del territorio español.

La renovación del partido fue de la mano de Juan Vázquez de Mella, quien en el año 1886 propuso un programa adaptado a la nueva situación política. El programa, conocido con el nombre del Acta de Loredan, mantenía la vigencia de antiguos principios como la unidad católica, el fuerismo, la autoridad del pretendiente carlista y la oposición a la democracia, pero ya no se manifestaba en favor del Antiguo Régimen y aceptaba el nuevo orden liberal-capitalista.

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