Teorías de la Nueva Escuela Alemana
Las «teorías» a las que hace referencia el texto del manifiesto estuvieron lejos de constituir un cuerpo unitario y compacto. Sin embargo, cabe distinguir en ellas dos planos:
- Plano explícito: Se postula la obra musical como portadora de significados, bien a través de asociaciones literarias o poéticas, o en el caso del drama musical wagneriano, directamente como «fusión de todas las artes» u «obra de arte total» (Gesamtkunstwerk).
- Plano implícito: Se contempla la obra musical como vía de acceso a lo trascendente. Artistas como Berlioz, Liszt o Wagner entendían sus creaciones como experiencias vitales capaces de conectar al oyente con el ámbito de lo trascendente o, incluso, como medios capaces de transformar a la humanidad.
La escisión entre músicos de una y otra facción cobró una renovada virulencia tras la muerte de Wagner en 1883 y dominó la vida musical en el ámbito germánico hasta los albores del siglo XX.
Géneros de la Nueva Escuela Alemana
La Sinfonía fantástica de Berlioz surgió como un intento de superar el estancamiento del género tras la muerte de Beethoven mediante la inclusión de un argumento evocador y la experimentación con el leitmotiv (o idée fixe) y el virtuosismo orquestal. Este enfoque programático y experimental se consolidó con Franz Liszt a través de la «forma cíclica» —la reutilización de motivos musicales a lo largo de una obra— y la técnica de transformación motívica, la cual buscaba alterar la expresión melódica, armónica y tímbrica en lugar de realizar un desarrollo clásico.
Gracias a su innovador sistema de trabajo con la orquesta de Weimar, Liszt refinó efectos armónicos y mezclas instrumentales avanzadas que influyeron directamente en Richard Wagner y en la Nueva Escuela Alemana. Asimismo, Liszt sintetizó elementos de la obertura de concierto y de la sinfonía tradicional para crear el poema sinfónico, un género narrativo de un solo movimiento basado en temas extramusicales que alcanzó su máximo esplendor, realismo y profundidad expresiva con Richard Strauss, cuyas monumentales y complejas obras, como Don Juan o Así habló Zaratustra, expandieron la orquestación y el desarrollo compositivo hasta convertirse en pilares perdurables del repertorio concertístico.
El Leitmotiv
El leitmotiv es un recurso empleado por Wagner para dar continuidad y cohesión a su música. Es un tema o motivo musical asociado con una persona, cosa o idea en particular. La asociación se establece al escuchar el leitmotiv con la primera aparición de su elemento asociado. Puede considerarse una especie de etiqueta musical, pero es más que eso, puesto que su uso acumula significaciones según aparece. Puede usarse, por ejemplo, para recordar algún personaje que no está presente en la escena, combinarlo contrapuntísticamente con otro leitmotiv o variarlo y modificarlo en función del desarrollo del drama. El uso de este recurso por parte de Wagner es significativamente diferente al de otros compositores, puesto que aquí constituye la esencia fundamental de la obra, y no es usado esporádicamente.
La melodía infinita
Los libretos de ópera escritos en verso conducían a una declamación monótona. Ese principio fue sustituido por la prosa musical, que suponía un continuo flujo de voces instrumentales y vocales. De este modo, Wagner supera la estructura tradicional por números sin separar claramente los estilos de recitativo y aria.
Bohemia y el Nacionalismo
Durante el siglo XIX, Bohemia intentó sin éxito independizarse del dominio de los Habsburgo, un anhelo de identidad nacional que no se consolidaría políticamente hasta la creación de Checoslovaquia en 1918, pero que encontró su voz cultural en la música de Bedřich Smetana y Antonín Dvořák. Smetana fue el pionero en buscar conscientemente un arte musical checo tras instalarse en Praga en 1862, destacando por sus óperas nativas y, especialmente, por su célebre ciclo de poemas sinfónicos Má Vlast («Mi Patria»). Por su parte, Dvořák consolidó una reputación internacional fusionando la influencia clásica de Beethoven y Schubert con la avanzada orquestación de Wagner y la riqueza del folclore bohemio.
Orientalismo y Nacionalismo ruso
El orientalismo constituyó uno de los rasgos más peculiares de la música rusa del siglo XIX. Entre las causas del éxito de esta tendencia se ha apuntado a la conciencia rusa de su posición como puente entre la Europa «civilizada» y el Asia «salvaje» y «exótica», pero también a un sentimiento colonialista derivado de la expansión siberiana.
Occidentalistas y eslavófilos
Durante las décadas de la reforma en Rusia, la polémica entre occidentalistas y eslavófilos dividió el ámbito musical. Los occidentalistas, liderados por los hermanos Rubinstein, fundaron conservatorios bajo el modelo europeo. Como contraparte eslavófila, Mili Balakírev lideró al grupo de «Los Cinco» (Musorgsky, Rimsky-Kórsakov y Borodín), promoviendo un aprendizaje basado en el folclore nacional. Por otro lado, los occidentalistas tuvieron como máximo exponente a Chaikovsky, quien dominó prácticamente todos los géneros musicales.
Impresionismo
Características estéticas
El Impresionismo musical mantiene una continuidad con el Romanticismo a través del uso de formas breves que buscan evocar una disposición anímica. Hereda componentes realistas de la Nueva Escuela Alemana, pero se desmarca de la música programática. Vinculado con la pintura y la poesía (Verlaine, Mallarmé), el movimiento persigue captar estados momentáneos. Se nutre del exotismo mediante la asimilación del folclore europeo, culturas del Lejano Oriente y la antigüedad clásica.
Características estilísticas
La armonía es la aportación más destacada: desfuncionalización armónica, emancipación de la disonancia, uso de sucesiones paralelas y escalas por tonos enteros. El timbre y la textura se convierten en ejes primordiales, subordinando a los demás parámetros.
Expresionismo
Características estéticas
Surgido en el ámbito germánico (1911-1918) con Arnold Schönberg como paradigma, se vincula con las teorías psicoanalíticas de Freud. Aborda la alienación del hombre en un mundo dominado por la técnica y el pesimismo de la Primera Guerra Mundial, priorizando la «necesidad interior» sobre la belleza tradicional.
Características estilísticas
Armonía saturada de cromatismo que disuelve la tonalidad. La melodía abandona la periodicidad clásica por la prosa musical. El ritmo es inestable, con polirritmia y un constante rubato.
Neoclasicismo
Características estéticas
Como reacción al nacionalismo y al sentimentalismo romántico, el Neoclasicismo buscó la elusión expresiva mediante la recuperación del orden, el balance y la claridad. Tomó como referentes la música del Barroco y del Clasicismo (Bach, Haydn, Mozart).
Características estilísticas
Lenguaje armónico moderno dentro de la órbita tonal, con mayor disonancia y ritmos precisos. Preferencia por agrupaciones de cámara y recuperación de formas tradicionales como el concerto grosso.
