Evolución del Pensamiento Occidental: Del Renacimiento a la Sociedad Capitalista


El Nacimiento de la Modernidad Europea: El Renacimiento

El Renacimiento se desarrolla entre los siglos XV y XVI y supone la transición de la Edad Media a la Modernidad. Surge en un contexto de profundos cambios sociales, económicos y culturales, como el auge de las ciudades, la burguesía y los descubrimientos geográficos. Su rasgo principal es el paso del teocentrismo medieval al antropocentrismo, que sitúa al ser humano en el centro del pensamiento.

El Humanismo: Eje del Movimiento Cultural

El movimiento cultural más representativo del Renacimiento es el humanismo. Los humanistas defienden:

  • La dignidad del ser humano.
  • La libertad individual.
  • La educación integral basada en el estudio directo de los textos clásicos griegos y latinos.

Frente a la escolástica medieval, promueven una actitud crítica hacia la autoridad y la tradición, fomentando el pensamiento autónomo.

Avances Filosóficos y Políticos

En el ámbito filosófico, el Renacimiento no constituye un sistema unitario, sino una pluralidad de corrientes. Se produce una revalorización de la naturaleza, concebida como un ámbito autónomo regido por leyes propias. Este nuevo enfoque impulsa el desarrollo de la ciencia moderna y refuerza la confianza en la observación, la experiencia y el método científico.

En el ámbito político destaca Maquiavelo, quien separa la política de la moral cristiana y analiza el poder desde una perspectiva realista. En conjunto, el Renacimiento sienta las bases de la filosofía moderna al afirmar la autonomía de la razón humana y romper progresivamente con la mentalidad medieval.

Racionalismo y Empirismo: René Descartes y David Hume

La filosofía moderna se caracteriza por la preocupación por el problema del conocimiento y la búsqueda de un fundamento seguro para la ciencia. En este contexto surgen dos grandes corrientes enfrentadas: el racionalismo y el empirismo, que ofrecen respuestas opuestas sobre el origen y los límites del conocimiento humano.

El Racionalismo Cartesiano

El racionalismo, representado por René Descartes, sostiene que la razón es la principal fuente de conocimiento verdadero. Descartes propone la duda metódica como método para eliminar todo aquello que pueda ser dudoso. A través de este proceso llega al cogito ergo sum, primera verdad indudable, a partir de la cual reconstruye el conocimiento. Defiende la existencia de ideas innatas y utiliza el método matemático como modelo de certeza. Además, demuestra la existencia de Dios como garante de la verdad y fundamento del conocimiento.

El Empirismo Humeano

El empirismo, cuyo máximo exponente es David Hume, afirma que todo conocimiento procede de la experiencia sensible. Hume distingue entre impresiones e ideas y critica las nociones tradicionales de sustancia, causalidad, yo y Dios, al no poder derivarse de la experiencia. Según Hume, la causalidad no es una conexión necesaria, sino un hábito psicológico basado en la costumbre.

La oposición entre racionalismo y empirismo marcará profundamente el desarrollo de la filosofía moderna y dará lugar a nuevas propuestas filosóficas.

El Debate Metafísico Moderno: La Teoría Cartesiana de las Sustancias

En la filosofía moderna, la metafísica se replantea a partir del análisis racional de la realidad y del intento de fundamentar el conocimiento. René Descartes propone una nueva teoría de la sustancia que tendrá una gran influencia en la filosofía posterior. Para Descartes, una sustancia es aquello que existe de tal manera que no necesita de otra cosa para existir.

Clasificación de las Sustancias Cartesianas

Descartes distingue tres tipos de sustancias:

  1. Dios: La sustancia infinita, perfecta y creadora, garante de la verdad del conocimiento humano.
  2. Res Cogitans (Sustancia Pensante): Cuya esencia es el pensamiento y se identifica con el alma.
  3. Res Extensa (Sustancia Material): Cuya característica principal es la extensión y está sometida a leyes mecánicas.

Esta concepción da lugar a un dualismo entre alma y cuerpo, que plantea el problema de cómo pueden interactuar dos sustancias de naturaleza tan distinta. Este problema será central en la filosofía moderna y dará lugar a distintas respuestas. Spinoza criticará el dualismo cartesiano y defenderá un monismo, mientras que Leibniz propondrá una pluralidad de sustancias simples o mónadas.

El debate metafísico moderno refleja el intento de fundamentar racionalmente la realidad, superar la metafísica medieval y establecer una nueva concepción del mundo basada en la razón.

La Cuestión del Origen y Fundamento de la Sociedad y el Poder

Ruptura con el Orden Teológico Medieval

La política medieval fundamentaba el poder y la sociedad en un orden teológico donde la razón (Estado) se unía a la fe (Iglesia). Esta unión configuraba un sistema de gobierno en el que el mandato divino regulaba la vida social, con los dogmas religiosos funcionando como ley y el derecho natural entendido en términos trascendentales. La sociedad se concebía como una realidad natural y ordenada divinamente.

Esta visión comenzó a quebrarse con la crisis escolástica del siglo XIV, donde pensadores como Guillermo de Ockham promovieron el racionalismo, el antropocentrismo y la secularización del poder político. Marsilio de Padua fue un precursor al proponer un Estado laico, iniciando la separación entre religión y política y sentando las bases del pensamiento político moderno.

El Realismo Político de Maquiavelo

En este contexto, Maquiavelo desarrolló un realismo político, marcando una ruptura con la ética cristiana tradicional. Defendió que la política debe ocuparse exclusivamente del arte de obtener y conservar el poder, separándola de la moral religiosa. Su visión pesimista de la naturaleza humana —egoísta, voluble y propensa al mal— llevó a justificar el uso del miedo como herramienta fundamental para mantener el orden y la estabilidad, promoviendo la centralización y el absolutismo.

El Utilitarismo y el Liberalismo Político como Origen de la Sociedad Capitalista

Componentes del Capitalismo

El capitalismo es un sistema económico y político dinámico que ha evolucionado desde el comercio global de la Edad Moderna hasta el neoliberalismo contemporáneo. Según Geoffrey Ingham, sus componentes esenciales son:

  • La creación de dinero mediante crédito bancario.
  • El intercambio en los mercados.
  • La producción privada de bienes.

Este sistema impulsa el crecimiento continuo y la búsqueda de ganancias, basándose en una alianza entre el Estado y los capitalistas. Socialmente, legitima ciertos modelos de explotación y moldea las relaciones sociales.

Liberalismo y Utilitarismo

El liberalismo político, surgido en Gran Bretaña durante el siglo XVII, pone al individuo por encima de la sociedad, entendiendo la sociabilidad no como natural sino como una elección basada en intereses individuales. Sus principios incluyen la neutralidad del Estado, la defensa de la propiedad privada y la competitividad económica, apoyándose en una visión antropológica pesimista.

El utilitarismo, desarrollado en el siglo XVIII por Jeremy Bentham y John Stuart Mill, evalúa la moralidad según las consecuencias de las acciones, buscando maximizar la felicidad colectiva. Bentham propuso medir el placer y el dolor, mientras Mill distinguió entre placeres superiores y menores.

La Mano Invisible y la Crítica a la Competitividad

Adam Smith integró estas ideas con la teoría de la “mano invisible”, afirmando que la búsqueda del interés propio contribuye al bienestar general sin necesidad de intervención estatal. Sin embargo, esta visión ha sido criticada por ignorar la capacidad humana para la cooperación, fundamental en la evolución y desarrollo social. Pensadores como Joxe Azurmendi, Kropotkin y E.O. Wilson resaltan que la cooperación y el altruismo son rasgos naturales y esenciales del ser humano, desafiando la visión capitalista que reduce la naturaleza humana a la competitividad y el egoísmo. Esta crítica señala además que justificar el egoísmo como ley biológica puede legitimar ideologías agresivas, mientras que la cooperación se apoya en la historia, la cultura y la ética como elementos esenciales para la convivencia social.

El Contractualismo y la Legitimación del Estado

Posteriormente, el contractualismo emergió como teoría que legitima el Estado laico mediante el pacto social basado en la naturaleza humana.

Posturas Contractualistas

  • Hobbes: Defendió la monarquía absoluta para evitar la guerra de todos contra todos en el estado natural.
  • Locke: Con una visión más optimista, sostuvo que el Estado debe proteger derechos naturales y limitar su poder, apoyando una monarquía parlamentaria con división de poderes.
  • Rousseau: Con una antropología optimista, propuso la democracia y la sumisión a la voluntad general como medio para recuperar la bondad natural, defendiendo además la revocabilidad del contrato y el derecho a la rebelión.

Estos pensadores fueron los pilares de la democracia liberal moderna, centrada en los derechos y libertades individuales.

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