El Régimen Demográfico Antiguo
Se mantuvo en España hasta principios del siglo XX. Se caracteriza por altas tasas de natalidad y de mortalidad y, por tanto, un crecimiento natural bajo.
La natalidad era elevada (en torno al 35 ‰) debido a:
- El predominio de una economía y sociedad rurales.
- Los hijos empezaban a trabajar pronto, eran baratos de mantener y se consideraban un seguro de vejez para los padres.
- La inexistencia de sistemas eficaces para controlar los nacimientos.
La mortalidad era alta y oscilante (30-40 ‰) por las siguientes causas:
- La dieta alimenticia era escasa y desequilibrada; la población estaba malnutrida y debilitada.
- El atraso de la medicina y la falta de higiene privada y pública favorecían las enfermedades infecciosas.
- Había momentos de mortalidad catastrófica por epidemias, guerras y malas cosechas de cereales.
- La mortalidad infantil también era alta por desnutrición e infecciones.
- La esperanza de vida era baja.
El crecimiento natural era bajo o nulo porque la tasa de natalidad era alta, pero la mortalidad también lo era, y de vez en cuando subía aún más debido a crisis de sobremortalidad catastrófica (epidemias, hambrunas, etc.).
La Transición Demográfica: 1900-1975
Tuvo lugar más tarde que en otros países de Europa occidental, aunque fue más corta e intensa. Se caracterizó por la disminución suave de la natalidad, un brusco descenso de la mortalidad y, por tanto, un elevado crecimiento natural.
La natalidad descendió de forma suave y discontinua:
- Entre 1900 y 1920: Desciende.
- Años 20: Aumenta gracias a la prosperidad económica.
- Entre 1930 y 1956: Desciende por la crisis económica de 1929, la inestabilidad política en la II República, la Guerra Civil (1936-39) y la posguerra. La política pronatalista del franquismo, basada en premios de natalidad y prohibición de anticonceptivos, no cambia esta tendencia.
- Entre 1956 y 1965: Hay una recuperación, el llamado baby boom posbélico retrasado, debido al desarrollo económico después del bloqueo internacional.
- Entre 1965 y 1975: Es el momento de mayor crecimiento; el nuevo modo de vida industrial y urbano empieza a ocasionar problemas de vivienda y, al final de esta etapa, los hijos comienzan a perder valor económico y disminuye el tamaño de la familia.
La mortalidad desciende continuamente, excepto con la gripe de 1918 y la Guerra Civil. Las causas son:
- La mejora de la dieta y la disminución de la malnutrición.
- El aumento del nivel de vida, educativo y cultural.
- La mejora de la prevención, las vacunas y antibióticos que disminuyen la mortalidad catastrófica.
- La mejora de las condiciones higiénicas como el agua potable, el alcantarillado y la recogida de basuras.
- El descenso de la mortalidad infantil por los progresos en la pediatría.
Como consecuencia, aumenta la esperanza de vida por el descenso de la mortalidad infantil y materna, así como el descenso de la mortalidad en los adultos.
El crecimiento natural es especialmente alto hasta 1965 por el gran descenso de la mortalidad y la alta natalidad, salvo en la Guerra Civil. Baja desde 1965 por el descenso de la natalidad y de la mortalidad.
El Régimen Demográfico Actual: Desde 1975
Se caracteriza por bajas tasas de natalidad y mortalidad y, por tanto, un crecimiento natural muy bajo o negativo.
La natalidad desciende bruscamente hasta 1998 debido a:
- Cambios económicos: Precariedad laboral, alto precio de la vivienda y retraso en la emancipación.
- Cambios socioculturales: Menor influencia de la Iglesia, uso de anticonceptivos, incorporación de la mujer al trabajo, preferencia por familias pequeñas y pérdida del valor económico de los hijos.
Desde 1998 hay una ligera recuperación por la inmigración, pero sigue siendo muy baja. Actualmente, la tasa de natalidad es de 6,4 ‰ y la fecundidad es de 1,10 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1).
La mortalidad se mantiene baja, aunque aumenta ligeramente por el envejecimiento de la población. Predominan las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las enfermedades asociadas a la vejez. La mortalidad infantil es muy baja y la esperanza de vida es alta (84 años).
Como consecuencia, el crecimiento natural es negativo (-0,23 % o -2,3 ‰), ya que nacen menos personas de las que mueren.
Migraciones Interiores
Son los desplazamientos de población dentro de las fronteras españolas.
Las migraciones interiores tradicionales (desde finales del siglo XIX hasta 1975) estuvieron protagonizadas principalmente por jóvenes poco cualificados que se desplazaban por motivos laborales. Incluyeron desplazamientos estacionales agrarios, traslados temporales a la ciudad en épocas de poco trabajo en el campo y, sobre todo, el éxodo rural, que fue el movimiento masivo y definitivo del campo a la ciudad. Este éxodo se produjo especialmente entre 1950 y 1975, desde Galicia, Andalucía y el interior peninsular hacia zonas industriales como Cataluña, País Vasco y Madrid. Sus consecuencias fueron el despoblamiento y envejecimiento del medio rural y el crecimiento acelerado de las ciudades, además de problemas de integración y desequilibrios territoriales.
Las migraciones interiores actuales (desde 1975) son más variadas. Incluyen:
- Migraciones de retorno tras la crisis económica.
- Desplazamientos por motivos laborales hacia zonas más dinámicas.
- Movimientos residenciales en busca de vivienda más barata y mejor calidad de vida (por ejemplo, desde Madrid hacia provincias cercanas).
- Movimientos pendulares diarios por trabajo y desplazamientos de fin de semana y ocio.
Estas migraciones han intensificado los desequilibrios entre áreas emisoras y receptoras y han provocado congestión en los accesos a las grandes ciudades.
Migraciones Exteriores
Son los movimientos de población fuera de España. Hasta la crisis de 1975, España fue un país de emigrantes.
- La emigración transoceánica: Se dirigió principalmente a América Latina (Argentina, Cuba, Brasil y Venezuela). Fue muy importante hasta la Primera Guerra Mundial, descendió en el periodo de entreguerras y volvió a crecer entre 1945 y 1960. A partir de 1960 disminuyó debido a la mejora económica europea.
- La emigración a Europa: Fue especialmente intensa entre 1959 y 1973, tras el Plan de Estabilización, cuando muchos españoles emigraron a Francia, Alemania y Suiza para trabajar en empleos poco cualificados. Desde la crisis de 1973 muchos emigrantes regresaron a España. En la actualidad existe emigración juvenil cualificada hacia países europeos tras la crisis de 2008.
Las consecuencias de estas emigraciones fueron la reducción de la presión demográfica y del paro en España, la entrada de divisas enviadas por los emigrantes y también dificultades de adaptación y desarraigo.
La Inmigración Extranjera
Desde los años 80 y, sobre todo, desde 1995, España se ha convertido en un país receptor de inmigrantes. Actualmente residen en España millones de extranjeros, entre nacionalizados, regularizados e irregulares.
Las principales causas de la inmigración son:
- La necesidad de mano de obra en etapas de crecimiento económico.
- La proximidad geográfica a África.
- Los lazos históricos y lingüísticos con América Latina.
- El atractivo del clima y la calidad de vida, especialmente para jubilados europeos.
La mayoría de los inmigrantes procede de Latinoamérica, la Unión Europea y el norte de África. Se concentran principalmente en Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Andalucía, Murcia, Baleares y Canarias.
Entre sus consecuencias destacan el crecimiento demográfico, el aumento de la población activa y la aportación económica, aunque también han surgido problemas de integración, condiciones laborales precarias y actitudes xenófobas en algunos sectores.
2. La Estructura por Edad (Envejecimiento y Jóvenes)
Los factores que influyen en la estructura por edad son:
- La natalidad: Es mayor en una estructura de población joven.
- La esperanza de vida: Es más elevada en una estructura de población envejecida.
- Las migraciones: Los inmigrantes suelen ser jóvenes.
En España, la estructura por edad está envejecida a causa del fuerte descenso de la natalidad desde 1975 y del aumento de la esperanza de vida. Los mayores de 65 años representaban (según datos publicados para 2025) el 20,9 % frente al 12,7 % de menores de 14 años, y el 66,4 % entre 15 y 65 años.
Pese a todo, hay diferencias territoriales. Las comunidades autónomas más jóvenes son:
- Las del sur peninsular (con tasas de natalidad más altas y esperanza de vida más baja).
- Madrid y el litoral mediterráneo (han recibido muchos inmigrantes).
Por otro lado, las comunidades más envejecidas son Galicia, la cornisa cantábrica y el interior peninsular (afectadas por la emigración).
Las consecuencias del envejecimiento son:
- Desaceleración económica (menos población activa y menos capacidad de iniciativa).
- Elevación del gasto en pensiones y del gasto sanitario.
- Aumento de las cargas familiares y de la demanda de residencias de ancianos, etc.
1. Estructura por Actividad Laboral
La tasa de actividad en España ha crecido desde 1991 con la incorporación de la mujer al mundo laboral y la fuerte inmigración. Es más alta en las comunidades más dinámicas económicamente (Madrid, costa mediterránea, Navarra, La Rioja y ambos archipiélagos), y más baja en comunidades jóvenes (Andalucía) o muy envejecidas (interior peninsular).
La tasa de paro fue creciendo desde 1973 por el aumento demográfico, la crisis económica, el retorno de emigrantes y la demanda de trabajo por parte de mujeres y jóvenes de la generación del baby boom. Entre 1995 y 2008 el paro baja por la favorable coyuntura económica, pero la crisis llegó a situar la tasa de paro española por encima del 22 % (2015), una de las mayores del mundo desarrollado. Actualmente estamos por debajo del 14 %, y hay que indicar que es mayor el paro femenino, el juvenil y el de las personas con menor cualificación. Por comunidades autónomas, Andalucía y Extremadura son las más perjudicadas.
2. Estructura por Sectores Económicos
- Sector primario: Actualmente ocupa al 4 %. Ha sufrido una continua desaceleración desde principios del siglo XX por el éxodo rural, la mecanización y la modernización agraria (se abandonan las explotaciones poco rentables).
- Sector secundario: Actualmente ocupa al 20,5 %. Crece a principios del siglo XX por el impulso industrial (frenado durante la Guerra Civil) que dura hasta 1975. La crisis económica y la modernización hacen que se requiera menos mano de obra en este sector.
- Sector terciario: Ocupa actualmente a la mayoría de la población (75,5 %), debido al aumento del nivel de vida (mayor consumo de servicios) y de los servicios públicos.
Distribución por comunidades autónomas:
- Sector primario superior a la media: Galicia, Andalucía, Murcia e interior peninsular.
- Predominio del sector secundario: La Rioja, Navarra, País Vasco y Cataluña.
- Mayor peso del sector terciario: Madrid, Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla.
1. La Estructura por Sexo
Es la relación entre el número de hombres y mujeres de una población. Se mide mediante las tasas de masculinidad o feminidad:
- Tasa de masculinidad = (Nº de hombres × 100) / Nº de mujeres
- Tasa de feminidad = (Nº de mujeres × 100) / Nº de hombres
Cuanto más se aleja el índice de 100, mayor es el desequilibrio entre ambos sexos. Los factores que influyen son:
- El nacimiento: Nacen unos 105 niños por cada 100 niñas.
- La esperanza de vida: Es mayor en las mujeres (mejor salud, trabajos tradicionalmente menos peligrosos).
- Las migraciones: Suelen emigrar más varones.
Estos factores hacen que en España predominen los hombres jóvenes debido al mayor nacimiento de niños y a la importante inmigración desde los años 90. Hacia los 50-54 años los sexos se igualan y, finalmente, predominan las ancianas debido a la mayor esperanza de vida de las mujeres. Actualmente se acercan poco a poco ambas tasas debido a la adopción de hábitos tradicionales masculinos poco saludables por parte de las mujeres (tabaquismo, estrés, etc.).
