El golpe militar contra la República comenzó en Melilla el 17 de julio de 1936 y se extendió rápidamente al Protectorado español en Marruecos.
El general Francisco Franco asumió el mando del ejército africano tras la declaración de ley marcial en Canarias.
Entre el 18 y el 20 de julio, la rebelión militar se extendió por España, aunque de forma desigual. Andalucía y Navarra cayeron en manos de los sublevados, mientras que las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia resistieron.
La resistencia republicana impidió que el gobierno sofocara la rebelión, lo que desembocó en una Guerra Civil.
1.2. Dos Zonas, Dos Bandos
A finales de julio de 1936, el levantamiento se convirtió en una Guerra Civil que dividió el país en dos bandos.
Los Sublevados (Nacionales):
Se justificaron como defensores del orden y la patria contra la anarquía, la izquierda y los separatistas.
Su base social incluía la oligarquía tradicional, pequeños propietarios agrarios, clases medias católicas, partidos de derecha y la Iglesia Católica.
Fueron denominados «fascistas» o «franquistas» por los republicanos.
Los Republicanos (Rojos):
Defendían la República democrática y sus logros frente al avance del fascismo.
Estaban compuestos por diversas fuerzas políticas y sociales, desde republicanos reformistas hasta sectores revolucionarios.
Fueron denominados «rojos» por los sublevados.
Composición Militar: Casi la mitad del ejército, gran parte de la marina y aviación, y dos tercios de las fuerzas de seguridad se unieron a los sublevados. El resto permaneció leal al gobierno republicano.
Poder Republicano Inicial: Durante los primeros meses, el poder en la zona republicana recayó en las fuerzas armadas y comités provinciales/territoriales, con autoridad popular fuera del gobierno. Esto creó una situación revolucionaria que debilitó al gobierno republicano.
2. Desarrollo de la Guerra
2.4. Batalla de Madrid
En octubre, los sublevados llegaron a las afueras de Madrid.
El Gobierno organizó las Brigadas Mixtas (soldados y milicianos).
Madrid, abarrotada de refugiados y con escasez de suministros, fue bombardeada por la aviación alemana.
El Gobierno se trasladó a Valencia.
El 8 de noviembre, las Brigadas Internacionales (voluntarios extranjeros) y ayuda militar soviética (tanques y aviones) llegaron a Madrid, que resistía.
2.5. Batallas de Jarama y Guadalajara
La batalla de Jarama fue muy sangrienta, con el objetivo franquista de acercarse a Madrid. La resistencia republicana y la dureza de los combates llevaron a ambos bandos a desistir.
Los franquistas tomaron Málaga con gran represión.
Los sublevados fueron derrotados en Guadalajara, lo que reforzó a los republicanos y permitió la formación del Ejército Popular, más organizado.
Franco renunció a la toma de Madrid en ese momento.
2.6. La Caída del Norte
La campaña en el País Vasco comenzó el 31 de marzo.
La Legión Cóndor alemana bombardeó ciudades cercanas a Bilbao.
En abril, Guernica fue destruida en un bombardeo masivo contra la población civil, un acto que chocó con el nacionalismo vasco.
La inferioridad republicana facilitó el avance rebelde.
El coronel Rojo planeó una ofensiva en Brunete para romper el cerco de Madrid, con avances iniciales, pero las tropas franquistas contraatacaron con éxito.
El ejército franquista conquistó Santander en agosto y Asturias en septiembre, a pesar de la resistencia desesperada de los mineros. La evacuación republicana fue imposible debido al bloqueo de puertos.
La caída del norte supuso un duro golpe moral para la República y la pérdida de importantes recursos industriales y mineros.
2.7. La Batalla del Ebro
La República tomó Teruel, generando esperanzas.
Franco lanzó una ofensiva, y tras durísimas batallas en condiciones climáticas extremas, los republicanos se retiraron.
Los franquistas avanzaron hacia Aragón, alcanzando el Mediterráneo en abril, dividiendo la zona republicana.
La llegada al Mediterráneo provocó una crisis interna republicana, mientras se preparaba un ataque por el Ebro.
Se inició una larga batalla de desgaste en el Ebro, con enormes pérdidas en ambos bandos, que finalizó con la victoria franquista en octubre.
2.8. El Final de la Guerra
El 23 de diciembre, los franquistas lanzaron la última ofensiva en Cataluña. Barcelona cayó en enero, y la población se exilió hacia la frontera.
La República esperaba un cambio de situación por una posible guerra en Europa.
Aumentaron las divisiones internas republicanas, y el coronel Casado dio un golpe de Estado para acabar con la influencia comunista.
Tras intentos de negociación fallidos, Franco impuso la rendición incondicional.
El 28 de marzo, los franquistas entraron en Madrid. Miles de españoles intentaron exiliarse desde el puerto levantino sin éxito.
2.9. Desiguales Condiciones
El apoyo exterior y el desequilibrio militar fueron cruciales para la victoria franquista.
El ejército rebelde estaba bien organizado y profesional, frente a milicianos obreros mal preparados y sin mando unificado.
La oposición de los partidos a perder el control del poder en la zona republicana causó la pérdida de tiempo.
El Ejército Popular republicano tuvo fallos de coordinación estratégica y adquirió un nivel suficiente tarde. Destacó en la defensiva, pero careció de capacidad ofensiva.
3. Desarrollo Internacional de la Guerra
La Guerra Española tuvo una gran trascendencia internacional, dividiendo al mundo entre demócratas y fascistas.
La opinión pública progresista y el movimiento obrero internacional apoyaron a la República. Los conservadores apoyaron a los sublevados, viéndolos como anticomunistas.
Los líderes democráticos occidentales temían una nueva guerra europea y se mostraron reacios a intervenir.
El Comité de No Intervención (1936) comprometió a los países a ser neutrales, pero fue burlado por Italia y Alemania.
El anticomunismo pesó más que la democracia en los gobiernos occidentales.
EE.UU. prohibió a sus ciudadanos apoyar a ningún bando, pero empresas como Texaco suministraron combustible a los franquistas.
Italia, Alemania y Portugal enviaron dinero, armas, hombres y barcos a los sublevados.
La República, afectada por el Comité, recibió ayuda soviética de Stalin (temeroso de la expansión fascista), pero fue insuficiente y tardía.
También recibió el apoyo de las Brigadas Internacionales, voluntarios antifascistas de todo el mundo.
4. La España Gubernamental (República)
4.1. La Desintegración del Poder Republicano
El golpe de estado, justificado para evitar la revolución, terminó por desencadenarla.
Tras el fracaso de los intentos de negociación, el gobierno ordenó la distribución de armas a los militantes obreros.
El poder efectivo pasó a manos de milicias armadas de partidos y sindicatos.
4.2. Represión en la Retaguardia Republicana
Se desató un «terror rojo» incontrolado por comités, milicias y tribunales populares.
Se incendiaron iglesias y conventos, y se asesinó a militares, políticos derechistas y clero.
El terror alcanzó su punto álgido en Madrid con el asalto a la cárcel Modelo.
Se practicaron «sacas» y «paseos» (eufemismos para secuestros y ejecuciones).
Surgieron «checas», centros de detención y tortura sin control gubernamental.
4.3. La Revolución Social
Anarquistas de la CNT y gran parte de la UGT emprendieron una profunda revolución social, destacando las colectivizaciones agrarias en Andalucía, Castilla-La Mancha, Valencia y Aragón.
Republicanos, socialistas y comunistas se opusieron a la revolución, priorizando la victoria militar. Este fue el gran dilema republicano.
En Cataluña y Valencia, los resultados escasos y los problemas derivados de las colectivizaciones (escasez, inflación, mercado negro) llevaron a los trabajadores a alejarse de la revolución. Estas zonas se dedicaron a la producción para el frente.
4.4. Dinámica Interna de la España Republicana
Gobiernos de Largo Caballero:
Se formó un gobierno con socialistas, republicanos, comunistas y anarcosindicalistas.
La prioridad era ganar la guerra y proseguir la revolución.
Se trabajó en la formación del Ejército Popular, la militarización de milicias y la organización de fuerzas de seguridad.
Aumentaron las tensiones entre comunistas/socialistas (partidarios de acabar con la hegemonía sindical) y anarcosindicalistas (defensores de las colectivizaciones).
Los enfrentamientos en Barcelona en mayo de 1937 entre comunistas y el sector más radical de la CNT y el POUM resultaron en el control de la ciudad por el gobierno.
Muchos socialistas y el PCE se distanciaron de Largo Caballero, buscando un gobierno fuerte enfocado en la guerra.
Gobiernos de Negrín:
Juan Negrín formó gobierno en mayo de 1937, con representantes de todos los partidos del Frente Popular.
La estabilidad dependía del equilibrio entre comunistas y socialistas.
El PCE aumentó su influencia política y militar, generando recelos.
Se reforzó el ejército, se unificaron planes militares y se organizó el Servicio de Información Militar (SIM).
Se ilegalizó el POUM y se persiguió a sus militantes.
Se desmantelaron las colectividades y se intentó restituir tierras a propietarios.
La guerra adversa generó tensión entre partidarios de negociar la paz (Azaña, Prieto) y de resistir (Negrín, PCE).
En abril de 1938, la crisis provocó la dimisión de Prieto. Negrín formó un nuevo gobierno y presentó «trece puntos» para la paz, esperando presiones internacionales.
Francia y Reino Unido reconocieron el gobierno de Franco a principios de 1939.
La dimisión de Azaña, la falta de alimentos y la desmoralización aceleraron el fin.
El golpe de Estado del coronel Casado el 5 de marzo aceleró el fin de la República.
5. La España Nacional o Franquista
5.1. Primeros Momentos tras la Sublevación
Se creó un órgano provisional de gobierno para coordinar las operaciones militares en los territorios sublevados.
Las fuerzas políticas de apoyo (CEDA, monárquicos, carlistas, Falange) carecían de un proyecto unitario, convirtiéndose el ejército en el pilar del nuevo Estado.
El general Mola formó la Junta de Defensa Nacional en Burgos.
El plan de Mola preveía un levantamiento coordinado de guarniciones, comenzando por el ejército de África.
La Junta proclamó el estado de guerra, prohibió partidos y sindicatos del Frente Popular, revirtió la reforma agraria y restableció la bandera rojigualda.
5.2. La Quinta Columna
Los sublevados llevaron a cabo una represión brutal, sistemática y selectiva desde los primeros meses (julio-septiembre 1936).
Las primeras víctimas fueron militares y agentes del orden que no apoyaron el levantamiento.
Le siguieron políticos, funcionarios del Frente Popular, sindicatos, intelectuales y docentes.
Se realizaron detenciones, torturas y fusilamientos sin juicio o en juicios sumarios.
La represión interna fue llevada a cabo por autoridades militares y, en muchos casos, por grupos falangistas.
La «Quinta Columna» fue concebida por Mola como una red clandestina de civiles dentro del territorio republicano para sabotear al bando leal.
Esta red urbana actuaba mediante espionaje, ayuda a los sublevados, sabotaje y propaganda derrotista, afectando seriamente la moral y la eficacia militar republicana.
5.3. El Ascenso de Franco al Poder
El general Franco destacó por dirigir el Ejército de África y recibir apoyo militar de Hitler y Mussolini para trasladar sus tropas a la península.
La liberación del Alcázar de Toledo aumentó su popularidad.
El 1 de octubre de 1936, Franco fue nombrado «Generalísimo» y «Jefe del Gobierno del Estado español», concentrando todos los poderes militares y políticos.
Las potencias fascistas alemana e italiana aceptaron el gobierno de Franco.
Se estableció un gobierno de partido único (Falange Española Tradicionalista y de las JONS) mediante el Decreto de Unificación (19 de abril de 1937).
Se adoptaron símbolos y rituales fascistas (saludo, uniforme azul, yugo y flechas).
5.4. Creación del Nuevo Estado Franquista
El gobierno estaba compuesto por diversas facciones que juraron lealtad a Franco.
Franco derogó los estatutos de autonomía, estableciendo el español como único idioma oficial.
Se sentaron las bases del gobierno nacional: respeto a la propiedad privada y reivindicaciones obreras. Los trabajadores se organizaron en un único sindicato vertical.
Se suprimieron las libertades de reunión y asociación.
La Ley de Prensa e Imprenta de 1938 implantó la censura previa.
El régimen fue reconocido oficialmente por Alemania nazi, Italia fascista, Portugal, el Vaticano, Francia y Reino Unido, y finalmente por Estados Unidos en abril de 1939.
México fue una de las pocas democracias que no reconoció la dictadura.
5.5. Papel de la Iglesia
La Iglesia apoyó la rebelión militar desde el principio, a pesar de no participar directamente en la conspiración.
La mayoría del clero y los católicos españoles aceptaron el carácter autoritario del régimen.
El elevado número de víctimas del clero a manos de la violencia revolucionaria alimentó este apoyo.
La carta pastoral del obispo de Salamanca (septiembre 1936) justificó la rebelión por la amenaza comunista.
Tres obispos calificaron la Guerra Civil de «cruzada religiosa».
La carta colectiva de los obispos españoles a los del mundo (1937) respaldó al bando rebelde, presentando a la Iglesia como «víctima inocente» y al alzamiento como una defensa contra la «revolución comunista».
6. Consecuencias de la Guerra
Pérdidas Humanas: Elevado número de muertos, tanto militares como civiles (hambre, bombardeos, ejecuciones).
Represión y Violencia Franquista: Fuerte represión, ejecuciones, campos de concentración, juicios sin garantía, y una violencia constante.
Exilio Republicano: Gran número de españoles se exiliaron, incluyendo intelectuales y escritores de renombre.
Efectos Económicos: Hundimiento de la renta, hambre, destrucción, y un retroceso a una economía agraria. La oligarquía recuperó la economía.
Eliminación de Derechos Sociales: Persecución, sufrimiento, pérdida de libertades.
Memoria Histórica: Trauma profundo, división del país e intento de recuperación de la memoria colectiva.