La opera en el clasicismo


La audición
6A.1 es el “Fandango”, último movimiento del Quinteto con guitarra en re menor
G448 de Luigi Boccherini. Es una obra de música de cámara que incorpora la guitarra, algo poco común en el Clasicismo.

Tras una breve introducción lenta, aparece el fandango, una danza española, por lo que mezcla música culta y folclore. Se estructura en un tema con variaciones, alternando partes de conjunto y otras donde destacan la guitarra y el violonchelo.

Tiene ritmo ternario (3/4 o 6/8), carácter vivo y sensual, melodía virtuosa y textura de melodía acompañada. La armónía es sencilla, centrada en re menor.

Es importante por introducir el folclore español en la música clásica y dar protagonismo a la guitarra.

La audición 6A.2 es el primer movimiento (Allegro) de la Sinfonía nº 40 en sol menor K.550 de Wolfgang Amadeus Mozart. Es una sinfonía del Clasicismo con gran intensidad emocional.

Está escrita en forma sonata:
Presenta un tema A en sol menor, agitado y dramático, y un tema B más lírico en si bemol mayor. Después hay un desarrollo con muchas modulaciones que aumentan la tensión, y una recapitulación final.

Destaca su carácter inquieto, influido por el Sturm und Drang, el uso de cromatismos y una textura contrapuntística. La orquesta no incluye trompetas ni timbales, lo que le da un sonido más oscuro.

La audición 6A.3 es el primer movimiento (Allegro con brío) de la Sinfonía nº 5 en do menor Op. 67 de Ludwig van Beethoven. Es una obra clave que marca el paso del Clasicismo al Romanticismo.

Está escrita en forma sonata y se basa en el famoso “motivo del destino”, un tema corto, rítmico y muy repetitivo que aparece a lo largo de todo el movimiento. Se contrapone a un segundo tema más lírico.

Destaca por su gran tensión y energía, con ritmo marcado, fuertes contrastes dinámicos y un desarrollo temático muy elaborado. La armónía es intensa, con muchas modulaciones, y la orquesta tiene un papel muy potente.


La audición 6A.4 es el primer movimiento (Adagio sostenuto) de la Sonata nº 14 “Claro de luna” de Ludwig van Beethoven. Es una obra para piano que anticipa el Romanticismo.

Tiene una forma libre, cercana a la sonata, y destaca por su carácter lento, íntimo y melancólico. La textura es muy constante: una melodía acompañada por arpegios continuos.

El ritmo es regular con tresillos, creando un efecto hipnótico, y la dinámica es suave (piano). La armónía, en do sostenido menor, introduce cierta inestabilidad.

Es importante por su gran expresividad y por alejarse del estilo clásico tradicional.

La audición 6A.5 es el aria “Der Hölle Rache” de la ópera La flauta mágica de Wolfgang Amadeus Mozart. Es una de las arias más famosas del repertorio operístico.

Está escrita para soprano de coloratura y destaca por su gran dificultad, con notas muy agudas y saltos amplios. Presenta una estructura cercana a la forma sonata o binaria.

El carácter es muy dramático y violento, con un tempo rápido (allegro assai), ritmos intensos y fuertes contrastes dinámicos. La melodía es virtuosa y expresa la furia del personaje (la Reina de la Noche).

Es importante por su expresividad, virtuosismo vocal y por reflejar la lucha entre el bien y el mal.

La audición 6A.6 es el aria “Che farò senza Euridice” de la ópera Orfeo ed Euridice de Christoph Willibald Gluck. Es un ejemplo de la ópera reformada del Clasicismo.

Destaca por su melodía sencilla y expresiva, sin virtuosismo excesivo, centrada en transmitir el sentimiento del personaje. La estructura es tipo rondó (ABA’CA’’).

La armónía es clara (Do mayor) y con pocas modulaciones, y el ritmo es tranquilo con algunas síncopas. La orquesta es simple, para dar protagonismo a la voz.

Es importante porque busca claridad, emoción directa y equilibrio entre música y texto.


La pieza fue incluida en la «Instrucción de música sobre la guitarra española» (1674) y se trata de una danza
cortesana teatral española rápida, popular en el Barroco europeo y americano, aunque no se conservan muchas.
Está ecrita en cifra, en compás de seis por ocho, con un patrón semejante al de la giga o el saltarello (propias de la
suite), que genera la energía asociada a los saltos de la danza, con su carácterístico inicio acéfalo de todas las
secciones y la insistente presencia de la hemiolia (alternancia 6/8 y 3/4 presente en el flamenco aún). Se propone
un bajo armónico (I, III, IV, V, I) ofreciendo más bien un esquema armónico para realizar variaciones y ornamentos
sobre las ideas escritas, con una guitarra de cinco órdenes, aunque la obra presenta quince breves estructuras
melódicas (primero ascendentes y luego descendentes) que funcionan por grados conjuntos y tienden a adornar al
final de cada melodía, cambiantes cada cuatro compases, al tiempo que se contrapunta con otras notas más largas,
facilitando un resultado polifónico. Las secciones alternan la técnica del punteado con otras finales del rasgueo y
facilitan que el intérprete despliegue sus técnicas de improvisación virtuosística, que facilita que el mismo motivo
melódico se suela interpretar en un registro sobreagudo y luego grave en las repeticiones

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