La Generación del 98: Crisis y Renovación Literaria
El siglo XIX termina con una grave crisis nacional por el final del imperio colonial español. Esto provocó una ola de indignación y protesta que se manifestó en la literatura a través de los escritores de la Generación del 98: Miguel de Unamuno, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Azorín, Antonio Machado y Valle-Inclán. Es Azorín quien propone esta denominación, aunque siempre ha sido controvertida, pues hay quienes consideran que forman parte del Modernismo, ya que ambos movimientos nacen de la misma actitud: la insatisfacción ante la literatura realista.
Rasgos diferenciadores del 98
Sin embargo, también hay que reconocer ciertos rasgos diferenciadores del 98:
- a. Referentes: Sus referentes inmediatos son intelectuales y pensadores, como Giner de los Ríos, Joaquín Costa y Ángel Ganivet. Los del Modernismo son poetas (José Martí y Salvador Rueda).
- b. Origen y temática: El 98 es de origen español y pretende indagar en la esencia del alma nacional a través de su paisaje, su historia y su literatura. El Modernismo surge en Hispanoamérica.
- c. Espíritu: En el 98 se abordan temas históricos, morales y sociopolíticos con espíritu analítico para remover la conciencia nacional. En el Modernismo se exalta la sensualidad jubilosa.
- d. Géneros: Los noventayochistas cultivan la poesía, el teatro, la novela y, preferentemente, el ensayo. Los modernistas se circunscriben mayoritariamente al ámbito poético.
A. El ensayo noventayochista
Aunque los autores presentan divergencias ideológicas, a todos les une la preocupación por la situación política y moral de España, así como por el destino del ser humano:
- Miguel de Unamuno: Desarrolla el tema de España en su obra En torno al casticismo, donde formula que el remedio a los males del país está en conjugar tradición y europeización. Para Unamuno, la verdadera tradición no está en falsos casticismos sino en la intrahistoria: la vida silenciosa y anónima de todos nosotros. Unamuno es el ensayista que expone con mayor hondura sus preocupaciones religiosas y existenciales: Del sentimiento trágico de la vida plantea el conflicto entre razón y fe; en La agonía del cristianismo considera que la verdadera religión se alimenta del conflicto, del desasosiego, y se debate constantemente en la duda.
- Ramiro de Maeztu: En Defensa de la Hispanidad exalta los principios más conservadores de la tradición española y proclama la identidad de lo hispánico con el catolicismo.
- José Martínez Ruiz, Azorín: En Castilla lanza su mirada melancólica sobre los pequeños detalles de la vida diaria de las ciudades y pueblos castellanos, penetrando en la esencia de la España profunda.
B. La poesía noventayochista: Machado y Unamuno
Recoge las dos tendencias del momento: la herencia simbolista francesa del Modernismo (Antonio Machado) y la herencia ideológica alemana (Unamuno).
- Miguel de Unamuno: Se caracteriza por un estilo austero con el que expresa un desasosiego interior por los problemas existenciales y una visión estética de Castilla. Ejemplo de su obra es El Cristo de Velázquez.
- Antonio Machado: Tiene una primera etapa modernista con Soledades y Soledades, galerías y otros poemas, pero es considerado noventayochista por Campos de Castilla, en la que aborda los siguientes temas:
- Castilla (visión lírica y crítica).
- Enfermedad y muerte de su esposa Leonor.
- Presente y porvenir de España.
- Meditaciones filosóficas sobre el paso del tiempo, Dios y el misterio de la muerte.
C. La novela noventayochista: Baroja, Unamuno, Azorín
En 1902 se publican tres novelas que rompen con el realismo y el naturalismo decimonónicos: La voluntad, de Azorín; Amor y pedagogía, de Unamuno; y Camino de perfección, de Baroja. La renovación novelística viene dada en todos los aspectos constructivos:
- Estructura abierta: Alejada de la realista de planteamiento-desarrollo-desenlace.
- Temática: De índole existencial.
- Protagonista: Individual.
- Punto de vista: Con una perspectiva personal y subjetiva.
- Espacio y tiempo: Inconcretos para centrarse en el conflicto íntimo de los personajes.
- Estilo: Lengua y estilo sobrios y cuidado en el manejo del idioma.
Podemos considerar que Baroja es el gran novelista de esta generación y podemos destacar El árbol de la ciencia como su mejor obra, considerada así por el propio autor. Esta novela es la primera parte de la trilogía de La raza y trata sobre los dos absurdos enormes que Baroja veía en la vida: la crueldad y la estupidez. Para él, la vida es una cruel cacería en la que nos vamos devorando los unos a los otros. De ese modo, en la novela expresa el conflicto dialéctico entre el individuo y la sociedad.
Además, hay que considerar la contribución novelística de Unamuno a través de las que él calificó como nivolas, cuyo ejemplo más destacable es Niebla, obra en la que predomina el diálogo entre los personajes, hay muy poca intervención del narrador y presenta un final sorprendente en el que el personaje discute con su creador frente a frente.
D. El teatro de la Generación del 98
El gran dramaturgo de esta generación es Valle-Inclán, aunque Unamuno y Azorín también escribieron obras de teatro: Unamuno fracasó porque concibe su teatro como poesía dramática, con interminables monólogos intelectuales (ej.: Fedra); Azorín aboga por un teatro antirrealista que incorpora el mundo interior, lo subconsciente y lo maravilloso (ej.: Doctor Death, de 3 a 5).
El gran innovador del teatro español fue Valle-Inclán: rechaza el realismo burgués y propone una total renovación de la escena experimentando con diversos métodos. Su producción se divide en:
- a) Ciclo mítico: Comedias bárbaras y Divinas palabras.
- b) Ciclo de la farsa: Ej.: Farsa y licencia de la reina castiza.
- c) Ciclo del esperpento: Luces de bohemia.
El esperpento es heredero de Quevedo y Goya. Se trata de una deformación sistemática de la realidad para ofrecer una imagen grotesca. El esperpento se basa en la deformación idiomática: se mezcla la forma refinada y hasta pedante con las expresiones más vulgares o la jerga más oscura y castiza (el habla tabernaria, de la delincuencia o del prostíbulo). Es magistral en el uso de la ironía y el sarcasmo para revelar el absurdo de una sociedad grotesca que vive de las apariencias y para desenmascarar la corrupción en todos los estamentos sociales, en las instituciones oficiales y académicas y, en definitiva, en la forma de vida de un pueblo.
Finalmente, esta generación va a coincidir con la siguiente —el Novecentismo— en la preocupación por España, pero lo hará desde la búsqueda de la esencia del «ser español» desde un punto de vista sentimental, frente a los novecentistas que se aferrarán al espíritu científico y europeísta para proponer soluciones a la grave crisis nacional.
Las Vanguardias Literarias
Reciben el nombre de vanguardias los movimientos que en el primer tercio del siglo XX se extienden desde Francia y Alemania por todo Occidente y afectan a todas las artes: pintura, escultura, literatura, música y cine. Surgen como respuesta al academicismo y realismo decimonónicos y son herederos del simbolismo, el impresionismo y el modernismo, llevando al extremo el afán de experimentación formal, así como el interés por el mundo interior y su misterio. Ellos defienden la ruptura con el naturalismo:
- a) Expresionismo: Deformando la realidad.
- b) Cubismo: Desdoblándola desde todos los ángulos posibles.
- c) Futurismo: Reflejando su movimiento.
- d) Surrealismo: Mostrando sus zonas ocultas.
Principales movimientos de vanguardia
- El Cubismo: En artes plásticas fue iniciado por Picasso en 1906 y unos años más tarde apareció el cubismo literario con Apollinaire. Rasgos característicos son la descomposición de la realidad y su observación desde diferentes perspectivas, y la integración de diferentes artes, que se manifiesta en el género literario del caligrama (pintura + literatura) y el pictórico del collage (pintura + escultura + literatura). Es una poesía basada en el fragmentarismo y la espontaneidad.
- El Futurismo: Fundado por el poeta italiano Marinetti en 1909, en su Manifiesto futurista propone temas como la velocidad, el riesgo, el peligro, lo moderno, las máquinas, la violencia, los deportes, la guerra, el militarismo, las fábricas, etc. Formalmente, aboga por la destrucción absoluta de la sintaxis y el juego con la tipografía. En Rusia tiene mucho éxito entre los poetas, sobre todo con Maiakovski.
- El Expresionismo: Es originario de Alemania y solo admite la subjetividad creadora del artista para captar la esencia espiritual de la realidad. Expresa su visión atormentada y exagerada a través de unas formas que juegan con la experimentación y la acumulación de elementos medievales, barrocos y románticos. Influye parcialmente en el esperpento de Valle-Inclán.
- El Dadaísmo: Creado por el poeta rumano Tristan Tzara, parte de la inutilidad del arte y la cultura tradicionales. Propone el nihilismo como forma de vida y el balbuceo infantil («dadá») como la literatura más sublime y defiende el lenguaje como fin en sí mismo, la autonomía de la obra de arte y la experimentación. En el dadaísmo militaron los principales autores surrealistas.
- El Ultraísmo: Es de creación hispana e impulsado por Guillermo de la Torre. Recoge elementos del futurismo (exaltación de la máquina, experimentación, palabras en libertad: ruptura de la disposición tipográfica tradicional) y propone las metáforas e imágenes como ejes de la poesía.
- El Creacionismo: Fue iniciado por el chileno Vicente Huidobro y pretende que el poema no imite o refleje la naturaleza, sino que la cree en sus versos. Autores destacados son: Gerardo Diego, Juan Larrea y César Vallejo.
- El Surrealismo: Lo iniciaron varios dadaístas liderados por André Breton y está considerado como el vanguardismo más importante. Apuestan por la creación y pretenden desentrañar el sentido último de la realidad. Siguiendo a Sigmund Freud, reivindican el subconsciente y el sueño, el símbolo y el mito. Surrealistas destacados fueron Louis Aragon y Paul Éluard e influyó mucho en poetas de la Generación del 27.
En España, Ramón Gómez de la Serna encarna el nuevo espíritu de la vanguardia representado por el rechazo del subjetivismo y en la renuncia a reproducir físicamente la realidad. Para él, la única forma de captar el mundo, incongruente y absurdo, que le había tocado vivir es a través de la incoherencia y la fragmentación. Fruto de esa nueva actitud es el genial hallazgo de la greguería, género con el que pretende aprehender la realidad mediante un mecanismo lingüístico de máxima condensación expresiva consistente en mezclar la metáfora y el humor.
El Novecentismo o Generación de 1914
Se entiende por Novecentismo el movimiento que engloba a un grupo de escritores españoles que comienzan a publicar en torno a 1914. Por ello también se les conoce como Generación de 1914. Es una generación que cultiva varios géneros:
- Ensayo: José Ortega y Gasset, Eugenio d’Ors, Gregorio Marañón, Salvador de Madariaga, Américo Castro, Claudio Sánchez Albornoz, Manuel Azaña y Ramón Menéndez Pidal.
- Novela: Gabriel Miró y Ramón Pérez de Ayala.
- Poesía: Juan Ramón Jiménez (a raíz de Diario de un poeta recién casado, 1916).
Todos los escritores de este grupo están vinculados a la Institución Libre de Enseñanza y son herederos del espíritu reformador del Regeneracionismo y de los autores del 98. Todos ellos comparten una sólida formación universitaria; el espíritu científico frente al irracionalismo subjetivista del 98; el optimismo hacia el porvenir de España; una vocación europeísta; y un talante liberal y, al mismo tiempo, elitista.
A. El ensayo: Ortega y Gasset
El ensayo fue el género más apto para los novecentistas a la hora de expresar sus inquietudes intelectuales. Entre todos los integrantes de la generación, destacó en este campo la figura de José Ortega y Gasset:
- Ensayos filosóficos: Meditaciones sobre el Quijote y El tema de nuestro tiempo. Formula la doctrina del raciovitalismo: para él, razón y vida son inseparables.
- Ensayos estéticos: La deshumanización del arte. Para él, el arte nuevo está reservado a un público entendido y culto; es intelectual y deshumanizado; debe huir de la realidad y construir otra nueva.
- Ensayos sociológicos: España invertebrada (1921) y La rebelión de las masas (1930). Aquí analiza las causas de las fuertes tensiones sociales que vive nuestro país a raíz del auge del movimiento obrero y el despertar de los nacionalismos.
- Ensayos psicológicos y misceláneos: En Estudios sobre el amor (1940) equipara el sentimiento amoroso con el encantamiento comparable al éxtasis místico.
B. La poesía: Juan Ramón Jiménez
Con Diario de un poeta recién casado (1916), Juan Ramón Jiménez abandona la etapa modernista (conocida como «primera época o sensitiva») y evoluciona hacia una nueva concepción de la poesía que se desarrolla en dos etapas:
- Segunda época o intelectual (1916-1936): Se aleja del Modernismo y somete a su obra a un proceso de depuración que culmina en la poesía pura o desnuda de todo artificio, dotada de la máxima concentración conceptual. Su primera obra de este período es Diario de un poeta recién casado.
- Tercera época o suficiente (1936-1958): A ella pertenecen sus libros del exilio; alcanza la máxima depuración y se inclina por el verso libre, cuyo ritmo se asienta en la repetición de palabras, ideas y estructuras sintácticas. Ej.: Dios deseante y deseado.
C. La novela: Gabriel Miró y Pérez de Ayala
Los novecentistas que cultivan la novela son continuadores del Modernismo que, en unos casos, depuran intelectualmente (Gabriel Miró y Pérez de Ayala) y, en otros, avanzan hasta el vanguardismo (Gómez de la Serna).
- Gabriel Miró: Es continuador del Modernismo en cuanto a la acumulación de sensaciones y a la idealización del paisaje. Sus novelas tienen poca construcción argumental y se pueden calificar de novelas líricas. Ej.: El obispo leproso.
- Ramón Pérez de Ayala: Sus dos primeras novelas son de tinte autobiográfico, como la antijesuítica A.M.D.G. En su segunda etapa combina el simbolismo modernista con la actitud intelectual novecentista: Belarmino y Apolonio, Luna de miel, luna de hiel.
Ambos movimientos —vanguardias y novecentismo— serán clave para la generación siguiente, la del 27, ya que todos sus componentes beben del espíritu vanguardista y, además, toman como maestro y referente a Juan Ramón Jiménez.
La Generación del 27
Como Generación del 27 se denomina a una generación de poetas nacidos entre 1891 y 1905, algunos de los cuales se reunieron en Sevilla para homenajear a Góngora en el tercer centenario de su muerte (1927). También han sido conocidos como Generación de la República. Son Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre.
Mención aparte merecen las olvidadas mujeres de la Generación del 27 (Las Sinsombrero): Maruja Mallo, Marga Gil-Roësset, María Zambrano, María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín o Concha Méndez. Ellas, como los hombres, sufrieron la Guerra Civil y el exilio, pero, además, la discriminación de género.
Rasgos generacionales y formación
Como rasgos generacionales se han señalado: edad aproximada, talante liberal, progresista y laico, similar educación y lazos de amistad, que mantuvieron a pesar del exilio a través de intercambios epistolares. También realizaron actividades comunes como la convivencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid, la colaboración en revistas, la conmemoración del tercer aniversario de la muerte de Góngora en 1927 y la recopilación de su producción en antologías.
La formación intelectual de la juventud del 27 se asienta sobre un sustrato liberal que procede del krausismo y del espíritu de la Institución Libre de Enseñanza. Por ello, los jóvenes del 27 tendrán como maestros y mentores a los autores del 98 y a los novecentistas, amén de a Rubén Darío. Por los clásicos españoles sienten auténtica devoción, derivada del profundo conocimiento que, como profesores y filólogos, tienen de la literatura de los Siglos de Oro. De la tradición del siglo XIX reciben la influencia de Gustavo Adolfo Bécquer, cuya huella se aprecia en Sobre los ángeles de Alberti o Donde habite el olvido de Cernuda.
Estos autores son poetas, pero también destacan en el ensayo (Dámaso Alonso) y en el teatro, como Alberti y, fundamentalmente, Federico García Lorca, quien lo concibe como un espectáculo total en el que se unen poesía, música y baile. Además de las farsas (La zapatera prodigiosa) o sus obras surrealistas «imposibles» (El público), sobresale su «trilogía dramática de la tierra española»: Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.
Temas principales
La Generación del 27 se ve involucrada en los grandes temas de la cultura occidental centrados, preferentemente, en:
- a) El destino del hombre: Analizado desde una triple perspectiva: el destino individual (la religiosidad), el destino en pareja (el amor) y el destino colectivo (el compromiso social y político).
- b) Su hábitat: Ese destino se fragua en un hábitat determinado, ya sea la ciudad o la naturaleza.
Los temas más recurrentes son:
- La ciudad: Como expresión del progreso y del espíritu jovial y vitalista de la época: Salinas (Seguro azar), Alberti (Cal y canto), Guillén (Cántico)…; pero también con actitud crítica como en Poeta en Nueva York de Lorca.
- La naturaleza: Próxima a la realidad cotidiana o como una naturaleza en estado puro (Marinero en tierra, de Rafael Alberti).
- El amor: En plenitud, libre y despojado de prejuicios: el amor infiel (Salinas), el amor homosexual (Lorca y Cernuda), el amor puro (Aleixandre).
- El compromiso: Con su tiempo, la creación artística, los amigos y el compromiso social y político (Cernuda: La realidad y el deseo; Lorca: Poeta en Nueva York, contra la injusticia y la deshumanización del capitalismo).
- El destino individual: El amor, el universo y la muerte.
Etapas y corrientes literarias
1. Primera etapa (1918-1929)
- a) Poesía vanguardista: Ultraísmo y creacionismo volcados en la técnica del caligrama y las innovaciones tecnológicas, lo que los acerca al futurismo como Imagen, de Gerardo Diego o Cal y canto, de Alberti.
- b) Poesía pura: Desvinculada de lo sentimental y humano: Cántico, de Guillén; Fábula y signo, de Salinas o Ámbito, de Aleixandre.
- c) Neopopularismo: Proceso de rehumanización con el cultivo de la poesía popular como expresión del sentimiento más profundo y humano: Marinero en tierra, de Alberti; Poema del cante jondo y Romancero gitano, de García Lorca; Romancero de la novia, de Gerardo Diego y Poemas puros. Poemillas de la ciudad, de Dámaso Alonso.
2. Segunda etapa (1929-1939)
La década de los treinta es una etapa convulsa en Occidente: crac del 29, nazismo y fascismo, enfrentamiento civil en España que desembocará en una guerra. Ello hace que los poetas muestren cada vez mayor interés por los temas humanos, intensificándose el proceso de rehumanización.
- a) Poesía surrealista: El surrealismo indaga en las profundidades del yo para analizar los más íntimos sentimientos del individuo. Poéticamente tiene su origen en el dadaísmo y se nutre del psicoanálisis de Freud y el marxismo de Karl Marx. Destacan Espadas como labios, de Aleixandre; Sobre los ángeles, de Alberti; Los placeres prohibidos, de Cernuda; Poeta en Nueva York, de García Lorca.
- b) Neorromanticismo: Pervive el interés por Bécquer, poeta que influye en la poesía amorosa de Pedro Salinas (La voz a ti debida y Razón de amor) y Luis Cernuda (Donde habite el olvido).
- c) Poesía social y política: Durante la Guerra Civil, algunos poetas adoptan posturas activas a favor de la causa republicana (Alberti o Prados). Otros poetas tratan ahora el tema de la guerra:
- De la Guerra Civil: Dámaso Alonso (Hijos de la ira) o Jorge Guillén (Maremagnum).
- De la Segunda Guerra Mundial: Pedro Salinas.
3. Tercera etapa (A partir de 1939)
Al finalizar la guerra el grupo se dispersa: la mayoría se exilia y solo permanecen en España Gerardo Diego, Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre. Federico García Lorca había sido asesinado en agosto de 1936.
- a) Poesía clasicista: Algunos como Gerardo Diego (Canciones a Violante) retoman el clasicismo y se convierten en el referente de la poesía arraigada de la posguerra.
- b) Poesía desarraigada: El resto del 27 padece un profundo sentimiento de desarraigo. Los exiliados alternan la condena de los horrores de la guerra con la evocación nostálgica de la patria perdida: Rafael Alberti (Entre el clavel y la espada), Pedro Salinas (Todo más claro), Jorge Guillén (Clamor). Dentro de España, los poetas muestran su desazón existencial: Dámaso Alonso (Hijos de la ira) y Aleixandre (Sombra del paraíso).
Miguel Hernández
Como colofón, podemos incluir aquí a Miguel Hernández, al que Dámaso Alonso denominó «genial epígono de la generación del 27» y que bien puede incluirse en la Generación del 36. Nació en Orihuela en 1910 y murió en la cárcel en 1942. Su obra se vertebra sobre dos grandes ejes: la tradición y la vanguardia.
- Perito en lunas: Huella vanguardista y tradición, con un léxico cultista y gongorino.
- El rayo que no cesa: Bebe de Garcilaso, Quevedo y la tradición petrarquista, con influencia de Aleixandre y Neruda.
- Viento del pueblo y El hombre acecha: Poemarios de guerra con juegos tropológicos y visiones de las terribles experiencias bélicas.
- Cancionero y romancero de ausencias: Poesía intimista que busca sus raíces personales.
La Literatura tras la Guerra Civil
Al término de la Guerra Civil se impone en España la dictadura del general Franco. La inmediata posguerra (hasta 1960) se caracteriza por la represión, la miseria y el aislamiento. El desarrollismo de los años 60 y 70 trae consigo la recuperación económica. La muerte de Franco (1975) da paso a la democracia.
1. La poesía durante la Guerra Civil y la inmediata posguerra
La Guerra Civil supone un corte profundo: han muerto poetas destacados como Antonio Machado y Federico García Lorca; otros se han exiliado; y Miguel Hernández muere en prisión. Dámaso Alonso define dos posturas: literatura arraigada y literatura desarraigada.
A. Poesía arraigada
Cultivada por autores de la llamada Generación del 36, complacientes con el régimen. Adopta una forma clasicista y ofrece una visión épica y optimista. Poetas destacados: Luis Rosales (La casa encendida), Leopoldo Panero (Canto personal) o Dionisio Ridruejo (Cantos a la piedra).
B. La poesía desarraigada o existencialista
Cultiva temas como la muerte, soledad, tristeza y desesperación. Utilizan imágenes tremendistas y un tono apasionado. En esta tendencia se incluye la obra de Miguel Hernández tras la guerra (Cancionero y romancero de ausencias).
Aunque Dámaso Alonso denominó a Miguel Hernández como «genial epígono de la generación del 27», por generación le corresponde aparecer en la nómina de los poetas de este período. Su obra se vertebra sobre dos grandes ejes: la tradición y la vanguardia.
- Perito en lunas: Huella vanguardista y tradición, con un léxico cultista y gongorino o el empleo de la octava real.
- El rayo que no cesa: Bebe del «dolorido sentir» de Garcilaso, del «desgarrón afectivo» de Quevedo y de la tradición petrarquista. La parte más novedosa puede encontrarse en el uso de un complejo cuadro de imágenes, vehículos expresivos de su interioridad, con clara influencia de Vicente Aleixandre y de Pablo Neruda.
- Viento del pueblo y El hombre acecha: Son sus dos poemarios de guerra en los que, pese a que la tradición se deja ver menos, es perceptible en la métrica. Lo vanguardista asoma en juegos tropológicos, de un renovado mundo de visiones nacido de las terribles experiencias de la guerra.
- Cancionero y romancero de ausencias: Supone una poesía que cada vez se apartará más de las influencias literarias recibidas para adentrarse en la búsqueda de sus raíces personales, en lo más intimista.
En 1944, publica Dámaso Alonso Hijos de la ira, con una visión angustiada de la realidad. También en este año publica Aleixandre Sombra del paraíso.
C. La poesía en el exilio
Abordan temas como la patria perdida, la lucha o la derrota. Destaca León Felipe con una poesía combativa y vehemente.
2. La poesía social. La Generación del 50
Hacia mediados de siglo, la literatura existencialista desemboca en el realismo social. Los escritores exigen un cambio en la sociedad y creen que la literatura puede ser el motor de esa transformación. Temas: denuncia de la marginación, el paro o la falta de libertad. Estilo: lenguaje coloquial y verso libre. Destacan José Hierro, Gabriel Celaya (Cantos iberos) o Blas de Otero (Pido la paz y la palabra).
3. La renovación poética. La Generación del 60
Poetas que marcan el camino de la renovación con una actitud humanista y preocupación por problemas morales y existenciales. Cabe citar a Ángel González (Áspero mundo), José Ángel Valente (A modo de esperanza), Jaime Gil de Biedma (Compañeros de viaje), Claudio Rodríguez (Don de la ebriedad) o José Agustín Goytisolo (Palabras para Julia y otras canciones).
4. La poesía experimental. Los Novísimos
La Generación del 68 o «Novísimos» rompe con la poesía social. Indagan en el experimentalismo formal y rechazan el compromiso social. Tienen una rica formación literaria y se ven influidos por los medios de comunicación de masas (cine, cómic, música). Castellet los reunió en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Se dividen en:
- 1) Culturalistas y surrealistas: Pere Gimferrer (Arde el mar), Guillermo Carnero (El sueño de Escipión), Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca y José María Álvarez.
- 2) Tendencia coloquial e irónica: Manuel Vázquez Montalbán, Leopoldo María Panero (Así se fundó Carnaby Street), Luis Antonio de Villena y Jaime Siles.
5. Poesía desde 1975
Desde la Transición destacan poetas como Blanca Andréu, Ana Rossetti y Luis García Montero (Completamente viernes), entre otros, que continúan enriqueciendo el panorama literario actual.
