EL MEDIO NATURAL COMO RECURSO. El medio natural aporta recursos al ser humano, es decir, elementos para satisfacer sus necesidades. Su valoración y aprovechamiento han variado con el tiempo.
El relieve como recurso
El relieve tiene aspectos humanos y económicos: influye en los asentamientos, que buscan emplazamientos más favorables en función de las necesidades de cada momento histórico; interviene en la actividad agraria; proporciona minerales y recursos energéticos (los relieves aportan minerales metálicos y no metálicos, y las cuencas suministran minerales de cantera); afecta a las comunicaciones, aunque la disposición periférica del relieve montañoso dificulta las comunicaciones; y sus peculiaridades pueden constituir un atractivo turístico. Por ejemplo, el relieve costero es adecuado para los puertos y favorece la actividad turística en playas arenosas.
El clima como recurso
El clima influye en la distribución de la población y en el hábitat; la población evita las zonas de climas adversos. Además, ejerce un notable influjo en la agricultura, ya que los cultivos necesitan unas condiciones térmicas y pluviométricas muy concretas. El clima puede aportar energías renovables y limpias (el viento genera energía eólica, la luz del sol proporciona energía solar, etc.). Por último, interviene en muchas actividades del sector terciario, como el turismo de algunas ciudades que se basa en el clima, el sol, la playa y la nieve.
El agua como recurso
(Véase el tema 3.)
La vegetación como recurso
La vegetación es imprescindible para la vida. Nos proporciona recursos como alimentos para las personas y los animales, aporta materias primas para diversas industrias, suministra fuentes de energía y constituye un recurso para el ocio. También contribuye a la protección y mejora del medio ambiente, ya que reduce la contaminación atmosférica, actúa como pantalla contra el ruido, reduce el riesgo de inundaciones y protege el suelo. Además, los bosques albergan una gran biodiversidad.
El suelo como recurso
El suelo influye en el poblamiento, ya que la población prefiere suelos fértiles. La producción agraria depende de la fertilidad del suelo, que en España es mediocre, y las infraestructuras resultan afectadas por algunas características del suelo.
Problemas generados por riesgos naturales y actuaciones frente a ellos
Los riesgos naturales son rasgos medioambientales que amenazan el bienestar o la vida humana por las consecuencias catastróficas que pueden producir. Los más frecuentes en España son de origen geológico y climático, y pueden llegar a ocasionar pérdidas humanas y materiales.
Riesgos geológicos
Los riesgos geológicos son:
- Seísmos: debido a la posición de la península en la zona de contacto entre la placa africana y la euroasiática, por lo que amenazan al sureste peninsular.
- Erupciones volcánicas: se limitan a Canarias, El Hierro y Tenerife (Teide).
- Movimientos de ladera: son desplazamientos rápidos de grandes masas de tierra. Pueden ser deslizamientos propios de regiones húmedas con fuertes pendientes arcillosas.
- Desprendimientos: ocurren en vertientes cuya cima sufre roturas de rocas. Los fragmentos rotos ruedan por la vertiente, se acumulan en el lugar donde se suaviza la inclinación y pueden volver a desprenderse. Se localizan en zonas montañosas.
Riesgos climáticos
Los riesgos climáticos más frecuentes son:
- Inundaciones: motivadas por intensas precipitaciones caídas en poco tiempo o por la rápida fusión de la nieve.
- Sequías: déficits pluviométricos temporales y prolongados respecto a las precipitaciones medias de un territorio.
Actuaciones frente a riesgos naturales
Las actuaciones frente a riesgos naturales son de cuatro tipos:
- La construcción de infraestructuras para mitigar los drenajes, la plantación de árboles y el refuerzo de las vertientes.
- La creación de sistemas preventivos y de vigilancia en áreas con más riesgo (vigilancia sísmica o volcánica).
- Las acciones de emergencia para proteger a la población. En España, estas acciones son coordinadas por la Protección Civil.
- La prevención de los riesgos mediante el establecimiento de normas que los eviten.
Influencia de la actividad humana en el medio
Las sociedades siempre han incidido en el medio físico, pero a partir de la Revolución Industrial y durante el siglo XX es cuando vemos más claro su efecto. El desarrollo económico entre los años 1960 y 1973 fue a costa de fuertes desequilibrios interregionales, por la creación de grandes núcleos urbanos e industriales y el abandono del medio rural en zonas atrasadas. La marginación de espacios, junto con una insuficiente protección, dio como resultado una fuerte degradación del medio rural.
Desequilibrios espaciales
La existencia de desequilibrios espaciales tiene consecuencias negativas para la naturaleza. Las desigualdades territoriales más negativas son:
- La despoblación de grandes zonas.
- La concentración industrial.
- La concentración demográfica.
La expansión de usos industriales determina un crecimiento anárquico y, en ocasiones, es la causa de la pérdida de riqueza ecológica de gran impacto medioambiental.
Política medioambiental en España
El despegue económico español se asentó sobre la idea del crecimiento sin evaluar los daños naturales que podía ocasionar; parecía que la naturaleza era ilimitada y que tenía poco valor económico. En 1970 se creó el ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza). Con la democracia en España, la entrada en la U.E. y la creación del Ministerio de Medio Ambiente, esta política se impulsó más, pero sigue siendo un problema no resuelto, aunque hay mayor conciencia social y política respecto a este tema.
En la actualidad, la política medioambiental está determinada por acuerdos internacionales, directrices europeas y la política medioambiental del Estado, de las comunidades autónomas y de los entes locales.
Principales problemas ambientales
Los problemas más graves son la acción humana y los problemas derivados de las características físicas y climáticas que hacen vulnerable al medio. Entre los más importantes destacan:
- Contaminación.
- Deforestación.
- Erosión y desertificación del suelo.
- Otros.
