El nacimiento de la Vía Láctea
La obra elegida es El nacimiento de la Vía Láctea, realizada por el pintor flamenco Pedro Pablo Rubens durante el Barroco. Rubens fue uno de los artistas más importantes de su época y destacó por el uso del color, la luz y el movimiento. Esta pintura fue encargada por Felipe IV para decorar la Torre de la Parada, un pabellón de caza cercano a Madrid. El cuadro muestra la gran influencia de la mitología clásica en la pintura barroca.
Personajes y composición
En la imagen aparecen varios personajes mitológicos. Destacan:
- Juno: Diosa del matrimonio y esposa de Júpiter.
- Hércules: Hijo de Júpiter y de la mortal Alcmena.
- Júpiter: Dios supremo del Olimpo.
Hércules aparece siendo amamantado por Juno mientras esta duerme. Los personajes presentan rasgos típicos del Barroco, con mucho movimiento y expresividad.
El mito
El mito cuenta que Júpiter tuvo un hijo con Alcmena llamado Hércules. Como quería hacerlo inmortal, decidió acercarlo al pecho de Juno mientras dormía para que bebiera su leche divina. Sin embargo, Hércules mamó con tanta fuerza que despertó a la diosa, que apartó al niño bruscamente. La leche se derramó por el cielo y formó la Vía Láctea. Este mito explica de manera fantástica el origen de nuestra galaxia.
Apolo persiguiendo a Dafne
La obra comentada es Apolo persiguiendo a Dafne, del pintor barroco Theodoor van Thulden. Realizada entre 1636 y 1638, se encuentra en el Museo del Prado. Está pintada al óleo y representa un episodio mitológico narrado por Ovidio en Las metamorfosis. La composición diagonal y el uso del color son características propias del Barroco.
Análisis de la escena
En el cuadro aparecen Apolo y Dafne. Apolo, dios de la música, las artes y la luz, es representado con colores cálidos y un carcaj de flechas. Dafne es una ninfa cazadora que aparece transformándose en laurel: sus manos empiezan a convertirse en ramas y sus pies en raíces. También interviene Cupido, causante del enamoramiento de Apolo.
El mito
Apolo se burló de Cupido y este decidió vengarse disparando dos flechas: una de oro para que Apolo se enamorara y otra de plomo para que Dafne rechazara el amor. Apolo comenzó a perseguir a Dafne desesperadamente. Cuando estaba a punto de alcanzarla, ella pidió ayuda a su padre, el dios-río Peneo, que la transformó en un árbol de laurel. Desde entonces, el laurel quedó consagrado a Apolo.
Eco y Narciso
Obra pintada en 1903 por John William Waterhouse, artista inglés relacionado con el realismo romántico y el neoclasicismo. Se conserva en la Walker Art Gallery de Liverpool. El autor destacó por representar temas mitológicos y literarios con gran sensibilidad y melancolía.
La tragedia de los protagonistas
En la pintura aparecen Narciso y la ninfa Eco. Narciso era un joven de enorme belleza que rechazaba a todas las personas enamoradas de él. Eco era una ninfa de los bosques que se enamoró de Narciso, pero fue rechazada. En el cuadro se observa a Narciso contemplando su reflejo en el agua mientras Eco lo mira tristemente desde un lado.
El mito
Narciso se enamoró de su propia imagen reflejada en una fuente como castigo de la diosa Némesis por su orgullo. Narciso quedó fascinado por su reflejo y fue consumiéndose hasta morir. Eco, destrozada por el rechazo, acabó desapareciendo hasta quedar solo su voz. En el lugar donde murió Narciso nació la flor que lleva su nombre.
Píramo y Tisbe
Obra realizada en 1799 por el pintor francés Pierre-Claude Gautherot. Pertenece al Neoclasicismo y representa un momento dramático del mito narrado por Ovidio en Las metamorfosis.
La historia de los amantes
Los protagonistas son Píramo y Tisbe, dos jóvenes enamorados que vivían en casas vecinas. Sus familias les prohibían estar juntos, por lo que se comunicaban a través de una grieta en la pared. En la escena aparece Tisbe descubriendo el cadáver de Píramo después de que este se suicidara.
El mito
Ambos decidieron escapar y encontrarse junto a un árbol. Tisbe llegó primero, pero huyó al aparecer una leona y dejó caer su velo. Cuando Píramo encontró el velo ensangrentado, creyó que la leona había matado a Tisbe y se clavó una espada. Poco después, Tisbe regresó y, al verlo muerto, también se suicidó. Desde entonces, las moras del árbol quedaron teñidas de rojo por la sangre de los amantes.
El rapto de Proserpina
Escultura realizada entre 1621 y 1622 por Gian Lorenzo Bernini. Pertenece al Barroco italiano, está hecha en mármol y se encuentra en la Galería Borghese de Roma. Bernini destacó por dar gran realismo y movimiento a sus esculturas.
Descripción de la obra
En la obra aparecen Plutón, dios del inframundo, sujetando con fuerza a Proserpina mientras ella intenta escapar. También aparece Cerbero, el perro de tres cabezas. La escultura destaca por el gran realismo de la carne y los gestos de los personajes.
El mito
Plutón se enamoró de Proserpina, hija de Ceres, y la secuestró llevándola al inframundo. Ceres, desesperada, provocó sequías y hambrunas en la Tierra. Finalmente, Júpiter decidió llegar a un acuerdo: Proserpina pasaría seis meses con su madre y seis meses con Plutón. Este mito explica el origen de las estaciones del año.
Las hilanderas
Obra titulada Las hilanderas o La fábula de Aracne, pintada por Diego Velázquez hacia 1657. Es una de las obras más importantes del Barroco español y se encuentra en el Museo del Prado. Aunque durante mucho tiempo se creyó que representaba un taller de tapices, hoy se interpreta como una escena mitológica basada en Ovidio.
Composición
En primer plano aparecen varias mujeres trabajando la lana, entre ellas Aracne y Atenea disfrazada de anciana. Al fondo se observa un tapiz con una escena mitológica. Velázquez utiliza una pincelada suelta y una gran sensación de movimiento y profundidad.
El mito
Aracne presumía de tejer mejor que Atenea, diosa de la sabiduría y las artes. Ambas participaron en un concurso de tejido. Aracne representó en su tapiz los engaños y amores de los dioses, lo que enfadó a Atenea. Aunque el trabajo de Aracne era perfecto, la diosa destruyó el tapiz y la transformó en araña para que tejiera eternamente.
Júpiter y Mercurio en casa de Filemón y Baucis
Obra pintada por Pedro Pablo Rubens entre 1620 y 1625, conservada en el Museo de Historia del Arte de Viena. Rubens representa un episodio mitológico lleno de dinamismo y expresividad, característico del Barroco.
La escena
En la escena aparecen Júpiter y Mercurio disfrazados de mendigos siendo recibidos por los ancianos Filemón y Baucis. El matrimonio aparece ofreciendo comida y bebida a los dioses. La obra destaca por la riqueza de colores y por la expresividad de los personajes.
El mito
Zeus y Hermes bajaron a la Tierra disfrazados para comprobar la hospitalidad de los hombres. Todos les negaron ayuda excepto Filemón y Baucis, que los acogieron humildemente. Como recompensa, los dioses destruyeron la ciudad por su falta de generosidad, pero salvaron al matrimonio y transformaron su casa en un templo. Cuando murieron, ambos fueron convertidos en árboles unidos para permanecer juntos eternamente.
