La ruptura vanguardista: El diálogo estético entre Lorca y Dalí


La influencia de Gash y Dalí

La influencia de Dalí, que era más extremo, marcó un punto de inflexión en la trayectoria de Lorca. En la carta de Dalí de octubre de 1927, este habla de “pureza” y le aclara que es “todo lo contrario que para Juan Ramón, Benjamín Palencia y otros grandes puercos”. Dalí sentencia: “Juan Ramón es el jefe máximo de la putrefacción poética”.

En Verso y prosa, Dalí critica lo que denomina “marasmo putrefacto” y “pseudointelectualismo”, aunque aclara respecto a Lorca: “me dan pena tus cosas, mezcladas con eso”. Además, en esta carta aparece por primera vez en su correspondencia el término evasión: “Evasión de lo acostumbrado”.

La experimentación poética de 1927

Como resultado de esta influencia, Dalí le envía unos poemas en octubre de 1927: Poema de las cositas. En noviembre de 1927, le hace llegar Pez perseguido por una uva y Poema.

Esta propuesta es lo contrario al ARTE PURO que requería cultura, inteligencia y preparación previa. Frente a esto, el público comprende su arte, a quienes retiene el hecho poético, que los emociona subconscientemente a pesar de las enérgicas protestas de su inteligencia. El Poema de las cositas es el ejemplo claro del abismo al que conduce la teoría de Dalí:

  • No pretende construir sentido: busca la destrucción del mismo.
  • Quiere arbitrariedad y provocación.
  • Busca desafiar al lector, en este caso a García Lorca.

Dalí insiste en que, al publicarse, el poema debe ir acompañado de fotografías, pues estas también son el poema. Es una forma de negar la representación y el sistema literario tradicional, sugiriendo que el código verbal no es suficiente.

Lorca ante la crisis y la vanguardia

En esta época, Lorca realiza dibujos complementarios a sus textos (como en Nadadora sumergida y Suicidio en Alejandría), pero nunca planteó que formaran parte del poema, evitando negar el lenguaje. Paralelamente, Lorca escribe la Oda al Santísimo Sacramento del altar y la Oda a Sesostris. En una carta a Jorge Zalamea, confiesa sentirse libre “solo en mi propia creación y esfuerzo”, a pesar de atravesar un momento de crisis.

La reacción frente al Poema de las cositas fue intensa. Tras la publicación del Romancero gitano, Dalí escribe en septiembre de 1928 una crítica agria, calificando la obra de:

  • Poesía tradicional.
  • Incapaz de emocionar.
  • Llena de lugares comunes estereotipados.
  • Conformista.

Para Dalí, el Romancero gitano es “poesía putrefacta”. Sin embargo, cree en el talento de Lorca y lo invita a innovar, alejándose de los Salinas y los Puercos.

Hacia una nueva estética: Imaginación, inspiración y evasión

Lorca responde a Gash sobre la “carta aguda y arbitraria en que plantea un pleito poético interesante”. Sus ideas sobre el lenguaje artístico se consolidan en torno a tres ejes:

  1. Evasión.
  2. Acercamiento no racional a la realidad (poemas en prosa).
  3. La “nueva manera espiritualista”, expuesta en su conferencia Imaginación, inspiración, evasión (1928).

En el plano de la provocación vanguardista, Lorca acepta el reto a través de la revista Gallo, que se reorienta hacia una vertiente satírica y un núcleo de agitación ciudadana.

Sketch de la nueva pintura

En octubre de 1928, Lorca pronuncia en el Ateneo de Granada la conferencia Sketch de la nueva pintura, donde identifica la poesía con la pintura. Lorca analiza el proceso de aceleración en la vanguardia:

  • Crítica al impresionismo: Lo considera lastrado por la falta de control inteligente.
  • El papel de Cézanne: Lo destaca como el iniciador de la pintura moderna que salva a la disciplina de la agonía.
  • El cubismo: Lorca elogia a Braque y Picasso por su control lógico y afán constructivo.
  • Juan Gris: Considerado quien lleva el cubismo al extremo antes de caer en el “triste cerebralismo”.

Para Lorca, los revolucionarios españoles son Picasso, Miró y Juan Gris. Especial mención merece Joan Miró, a quien llama “divino poeta” por su intento de “asesinar la pintura” mediante los Tableaux poèmes, una propuesta que, al igual que la de Dalí, integra lenguajes ajenos a la pintura tradicional.

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