1.1 El discurso de Adolfo Suárez y el inicio de la Transición
Nos encontramos ante una fuente primaria de carácter político: el emblemático discurso de Adolfo Suárez, líder de la UCD, previo a las elecciones de junio de 1977. Enmarcado en el inicio de la Transición hacia la democracia, dejando atrás el franquismo, el texto destaca por la frase “Puedo prometer y prometo”, un recurso retórico que buscaba conectar emocionalmente con una sociedad que, tras casi cuarenta años de dictadura, deseaba un proyecto democrático sólido y pacífico.
El contexto político tras la muerte de Franco
Todo arranca con la muerte de Franco en 1975 y la proclamación de Juan Carlos I como Rey, en virtud de las leyes y principios del Movimiento Nacional. En principio, este monarca tenía los poderes absolutos heredados del dictador. Tras el estancamiento de Arias Navarro, el Rey designó a Suárez en julio de 1976, un nombramiento recibido con escepticismo debido a su pasado en las instituciones franquistas y criticado por su juventud y falta de méritos aparentes.
Sin embargo, su capacidad de maniobra fue decisiva:
- Logró que las Cortes aprobaran la Ley para la Reforma Política en diciembre de 1976.
- Acometió la audaz legalización del PCE en abril de 1977, un paso brillante que integró a la oposición pero despertó la hostilidad del «Búnker» y de sectores del Ejército.
Las elecciones del 15 de junio de 1977 —las primeras democráticas desde 1936— contaron con una alta participación y la presencia de unos 600 partidos.
El mapa político y el proceso constituyente
El mapa político quedó definido por la UCD de Suárez en el centro-derecha, Alianza Popular a su derecha, y el PSOE y el PCE en la izquierda, junto a los nacionalismos vasco (PNV) y catalán (CiU). La victoria de la UCD legitimó el proceso de cambio, convirtiendo a las nuevas Cortes en constituyentes con el fin de redactar la Constitución de 1978.
Este camino hacia la convivencia no estuvo exento de riesgos:
- Crisis económica: Grave situación financiera del momento.
- Resistencias: Presión del aparato franquista.
- Terrorismo: Amenaza constante tanto de extrema izquierda (ETA, GRAPO, FRAP) como de extrema derecha (Guerrilleros de Cristo Rey).
El 15 de junio de 1977, la UCD obtuvo 165 escaños (la mayoría absoluta estaba en 176) y el PSOE se consolidó como segunda fuerza con 118 escaños. Se inauguraba así el proceso que llevaría a la aprobación de la Constitución, bajo el principio de “de la ley a la ley”.
Fuerzas políticas y actores del cambio
Tras 1975, España se debatió entre el continuismo, la ruptura radical o la reforma institucional. Se distinguieron tres sectores principales:
- El «Búnker» y la extrema derecha: Defensores de la dictadura (Fuerza Nueva) que intentaron frenar la democracia mediante el caos social.
- Alianza Popular (AP): Liderada por Manuel Fraga, agrupó a figuras del régimen que se integraron en el sistema parlamentario.
- El Ejército: Sector vigilante y reacio a la apertura, especialmente ante el comunismo y el nacionalismo.
El eje reformista
Las fuerzas reformistas y de centro se consolidaron como el motor del cambio. La Corona, con el Rey Juan Carlos I, se apoyó en figuras clave como Torcuato Fernández Miranda y Adolfo Suárez. La Unión de Centro Democrático (UCD), coalición de democristianos, liberales y socialdemócratas, sedujo a una sociedad que deseaba un cambio moderado, contando con el respaldo estratégico de la Iglesia Católica, la Banca y la presión internacional.
La oposición y los movimientos sociales
La oposición democrática, unificada en la Coordinación Democrática o «Platajunta», adoptó una postura pragmática:
- PCE (Santiago Carrillo): Moderó sus demandas, aceptando la monarquía y la bandera rojigualda a cambio de su legalización.
- PSOE (Felipe González): Priorizó la construcción de la democracia sobre sus principios republicanos.
- Fuerzas nacionalistas: Destacaron el PNV y las fuerzas catalanas (CiU, PDC, ERC), que demandaron la recuperación de sus derechos históricos y autonomía.
El papel de la sociedad civil
El éxito de la Transición se apoyó en una sociedad civil modernizada. El movimiento obrero, liderado por CCOO y UGT, desbordó al Sindicato Vertical mediante huelgas masivas (como la de Vitoria en 1976), mientras que el activismo estudiantil y el compromiso del mundo de la cultura fueron esenciales para difundir los valores democráticos.
