1. Dietoterapia en la Insuficiencia Renal Crónica (IRC)
La insuficiencia renal crónica se define por una reducción de la capacidad de filtración glomerular inferior a 30 ml/min. En este estado, se acumulan en sangre urea, creatinina, ácido úrico y se desarrolla acidosis metabólica. Clínicamente, aparecen síntomas gastrointestinales, neuromusculares, cardiopulmonares, insuficiencia cardíaca, edema de pulmón, anemia y osteodistrofia.
Etiología: Es un cuadro terminal de múltiples procesos, incluyendo afecciones glomérulo-tubulares, vasculares, glomerulonefritis crónica, nefropatía diabética, riñón poliquístico e hipertensión arterial (HTA).
Alteraciones metabólicas
- Metabolismo glucídico: El CO2 se expulsa por la respiración. Existe resistencia periférica a la insulina, aunque se observan niveles elevados de glucagón e insulina en sangre debido a dificultades metabólicas. Si el filtrado desciende a 20 ml/min, pueden aparecer hipoglucemias.
- Metabolismo lipídico: Existe hiperlipoproteinemia debida a un aumento hepático de VLDL.
- Metabolismo proteico: Los productos de degradación (urea, ácido úrico, creatinina, sulfatos) no se eliminan. Incluso sin ingesta proteica externa, existe catabolismo proteico; si el paciente no consume cantidades adecuadas de lípidos y glúcidos, el organismo compensará aumentando el catabolismo proteico.
- Metabolismo de calcio y fósforo: Al descender la filtración, hay retención de fósforo, descenso del calcio, estimulación de la PTH y resorción ósea. La vitamina D no completa su ciclo metabólico en el riñón para activarse, derivando en osteodistrofia.
No existe un tratamiento dietético único para la IRC, sino un abordaje personalizado según la capacidad funcional y las posibilidades individuales del paciente, las cuales suelen ser cambiantes. La personalización de la asistencia es clave para preservar el estado de salud en pacientes que no pueden beneficiarse de un trasplante.
Objetivos del tratamiento nutricional
- Minimizar la toxicidad urémica.
- Controlar el catabolismo proteico y retardar la progresión de la enfermedad.
- Mejorar las complicaciones sistémicas.
- Mantener un estado nutricional óptimo.
- Disminuir el trabajo renal.
- Reponer las pérdidas y corregir las deficiencias.
Pautas dietéticas
- Ingesta energética: Debe ser la necesaria para mantener un estado nutricional adecuado según las características físicas y el grado de actividad, evitando el catabolismo proteico y la sobrecarga metabólica: 35 kcal/kg/día, distribuidas en glúcidos (47%), lípidos (50%) y proteínas (3%).
- Restricción proteica: Se deben adecuar las proteínas (de alto valor biológico) a la capacidad excretora. Si el aclaramiento de creatinina es ≥ 50%, no se requiere restricción. Entre el 50% y el 10%, se aplican restricciones progresivas (de 60 a 40 g/día). Por debajo del 10%, se requiere una restricción severa (20 g). Con un aclaramiento del 5%, es necesario trasplante o diálisis.
- Grasas: Relación PI/S = 1.
- Sodio: Adaptar según el caso (la glomerulonefritis produce HTA, mientras que en la poliquistosis renal los valores suelen ser normales). Como norma general, establecer una cantidad moderada (1 g).
- Potasio: Ajustar según analíticas. Se recomienda una dieta regular (2-4 g/día). Conforme el riñón se encamina a la oliguria, se restringe a 1 g/día. En la etapa final oligoanúrica, se restringe severamente todo alimento que aporte este catión.
- Agua: Regida por el volumen de orina excretada, su densidad y el peso del paciente.
- Calcio y fósforo: Administrar quelantes del fósforo (hidróxido de aluminio y magnesio) para dificultar su absorción. Administrar 1-3 g de calcio al día.
- Vitaminas: Aporte complementario de multivitamínicos, especialmente hidrosolubles y ácido fólico.
2. Litiasis Renal
Es una enfermedad frecuente que afecta al 3-4% de la población, con mayor incidencia en varones. Se caracteriza por la presencia de cálculos en el riñón o vías urinarias.
- Composición de los cálculos: Oxalato cálcico (monohidratado o dihidratado), fosfato cálcico, ácido úrico.
- Clínica: Cólico nefrítico (dolor intenso, náuseas, vómitos, febrícula, tenesmo vesical), que puede complicarse con infección, pielonefritis y obstrucción de vías urinarias con hidronefrosis.
- Etiología: Anomalías anatómicas, sobresaturación urinaria, modificación del pH, presencia de factores cristalizadores (mucoproteínas) o ausencia de inhibidores (magnesio, citratos, pirofosfatos).
Dietoterapia en la litiasis renal
- Dilución: Beber de 2 a 3 litros de agua al día.
- Modificación del pH: Alcalinizar o acidificar la orina según el componente químico.
- Reducción de precursores: Ajuste dietético específico.
- Bloqueo de absorción: Uso de quelantes.
Tipos de litiasis y recomendaciones
- Litiasis cálcica: Reducir consumo de calcio (600 mg/d) y oxalato. Aumentar fibra, controlar proteínas y fósforo (< 1 g/día). Fomentar el ejercicio físico.
- Litiasis oxálica: Reducir alimentos ricos en vitamina C y ácido oxálico (espinacas, tomates, guisantes, nueces, chocolate) y acidificar la orina.
- Litiasis úrica: Dieta pobre en purinas y alcalinización de la orina.
- Litiasis por cistina: Reducir la metionina (leche, queso, huevo, carnes) y alcalinizar la orina.
Dieta con cenizas ácidas y alcalinas
Las cenizas son los elementos minerales que no se consumen en el metabolismo y se excretan. Según la composición de la dieta, se obtienen residuos:
- Cenizas alcalinas: Hortalizas y frutas (indicadas para cálculos cálcicos, fosfato y oxalato).
- Cenizas ácidas: Carnes, huevos y cereales (indicadas para ácido úrico y cistina).
