Transformaciones y Oposición Política en la España Franquista


La política económica del régimen franquista: La etapa de la autarquía (1939-1959)

La política económica del régimen franquista durante la etapa de la autarquía (1939-1959) se basó en la búsqueda de la autosuficiencia económica y en una fuerte intervención del Estado. El objetivo era reducir al máximo la dependencia del exterior en un contexto de posguerra y aislamiento internacional.

Esta política se concretó en:

  • El control estatal de la producción, los precios y el comercio exterior.
  • La creación de empresas públicas a través del INI (Instituto Nacional de Industria).
  • La limitación estricta de las importaciones.
  • La implantación de un sistema de racionamiento de alimentos.
  • La extensión del mercado negro, conocido popularmente como estraperlo, debido a la escasez generalizada.

El balance de esta etapa fue claramente negativo: la economía sufrió un fuerte estancamiento, con bajos niveles de producción y renta, falta de modernización y un empobrecimiento general de la población. Por ello, la autarquía se considera un fracaso económico.

Movimientos migratorios en la España de los años sesenta

La década de los sesenta fue uno de los períodos de mayor intensidad migratoria de la historia contemporánea española, impulsado por el llamado «desarrollismo» franquista y el Plan de Estabilización de 1959. Se pueden distinguir dos grandes corrientes:

1. El éxodo rural hacia las ciudades industriales

Se produjo un auténtico éxodo del campo a la ciudad. La corriente migratoria se dirigía primero desde el campo a la capital de provincia, luego a las regiones industrializadas y, por último, a Europa. Esta migración fue consecuencia de la transformación de los medios de producción y la mecanización de las tareas agrícolas. Entre 1961 y 1975 se produjeron una media de 375.000 desplazamientos anuales, siendo las zonas emisoras principales Andalucía y Extremadura.

2. La emigración hacia Europa

Entre 1960 y 1973 se movilizaron unos 2 millones de trabajadores hacia Europa. Los destinos prioritarios fueron Francia, la República Federal de Alemania y Suiza. El sector más modesto de la clase trabajadora española fue empujado a cruzar los Pirineos en una aventura que, en muchos casos, resultaría más beneficiosa para la nación de destino y para España que para el propio emigrado.

A diferencia de la emigración americana de épocas anteriores, los emigrantes de los años 60 veían su marcha como un remedio inmediato a sus problemas económicos, con la esperanza de resolver su situación mediante el ahorro para comprar un piso o establecer un pequeño negocio. El impacto económico fue muy significativo: España ingresó cerca de tres mil millones de dólares procedentes de los ahorros de los emigrantes, lo que produjo un notable aumento de los capitales y de la capacidad financiera de las cajas de ahorro y algunos bancos.

Fases de la oposición política al franquismo

La oposición al régimen franquista evolucionó a lo largo del tiempo en varias fases:

  • 1939-1945: Resistencia armada y exilio. Destacaron los maquis (guerrillas antifranquistas) y el gobierno republicano en el exilio. Etapa marcada por la represión y la Ley de Responsabilidades Políticas.
  • 1945-1951: Esperanza frustrada. La oposición esperaba la caída del régimen tras la Segunda Guerra Mundial, pero el inicio de la Guerra Fría consolidó al dictador. Se reforzó la represión mediante la Brigada Político-Social y el Tribunal de Orden Público.
  • 1951-1959: Primeras fisuras. Aumento de las huelgas obreras y protestas universitarias (especialmente en 1956), evidenciando un creciente descontento social.
  • 1960-1969: Diversificación de la oposición. Se consolidaron movimientos como las Comisiones Obreras, surgió el terrorismo de ETA (1968) y se produjo un distanciamiento de sectores de la Iglesia y de los nacionalismos periféricos.
  • 1969-1975: Fase final y coordinación. La oposición se coordinó en plataformas como la Junta Democrática de España y la Plataforma de Convergencia Democrática, que acabarían uniéndose en la Platajunta. También aparecieron grupos radicales como el FRAP en un contexto de crisis final del régimen.

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