La música romántica
Según Lewis Rowell, el romanticismo cuenta con unos valores importantes y analiza su impacto sobre la música y el pensamiento musical del siglo XIX:
- Lo desordenado: una reacción contra la claridad formal y el racionalismo anterior. Esto llevó a la música a un aflojamiento general de la forma con respecto al equilibrio coordinado típico del período clásico.
- Lo intenso: rechazo de la moderación y una afirmación de lo exagerado como impulso artístico de importancia.
- Lo dinámico: tendencia hacia el movimiento constante, que alcanzó su cúspide en el preludio de Tristán e Isolda, de Wagner.
- Lo íntimo: tendencia a la introspección y contemplación de esencias. Característica que se ve clara en obras de Schumann.
- La emoción: en el siglo XIX se estaba de acuerdo en que la música era el arte que mejor expresaba las profundidades de los sentimientos humanos. El compositor se purgaba a través de sus obras.
- Lo continuo: pudiendo ampliarlo a lo infinito, lo irracional y lo trascendental. La sinfonía romántica corporizó todos estos valores, como la Sinfonía de los Mil de Mahler.
- El color: como lo opuesto a la forma; un énfasis en el valor sónico de la sonoridad individual, por medio del cromatismo y la expansión de la orquesta en un cuerpo más grande y complejo con mayor variedad de timbres.
- Lo exótico: llevado a la pintura de paisajes extraños, empleo de ritmos y danzas nacionales, regionalismo melódico y empleo de textos exóticos en música vocal (literatura persa, hindú, etc.).
- Lo ambiguo o ambivalente: los significados oscuros y dobles se valorizan. Uso de la enarmonía, modulaciones y la séptima disminuida.
- Único: enfatizar la obra individual más que el tipo. Variedad de títulos nuevos para las composiciones.
- Lo primitivo: evocación al espíritu de lo primigenio, del mundo del bosque y el mar. El ejemplo es el preludio orquestal de El oro del Rin de Wagner.
- Lo orgánico: sostiene que las obras de arte son análogas a las cosas vivas, en tanto presentan los mismos procesos naturales y se desarrollan conforme a los mismos principios.
Estamos ante uno de los cambios de valores musicales más radicales de la historia de la música.
Relación entre artista y sociedad
Cambió de un modo dramático en el siglo romántico en lo que respecta a las nuevas condiciones y las nuevas actitudes:
- La era del mecenazgo se estaba terminando; el compositor debía, ahora, complacer a la clase media. Surgimiento de conciertos públicos.
- Los roles del compositor y el ejecutante se hicieron más especializados, llegando a separarse.
- Muchos artistas se vieron enajenados con respecto a la sociedad, presentando hipersensibilización y sintiéndose víctimas incomprendidas del público inculto.
- Se comenzó a producir arte no para el consumo diario, sino para la ocasión especial y para la eternidad.
- Se consideraba al artista como un talento sobrenatural y una personalidad hipersensible.
- El advenimiento del movimiento del arte por el arte tuvo un fuerte impacto sobre las actitudes hacia la creación.
Reflexión teórico-musical en el romanticismo
Todos los aspectos anteriores tuvieron muchísimas consecuencias en el pensamiento musical, la teoría y la consideración de la música dentro de las artes:
- El arte se convirtió en una suerte de sobreexistencia, una categoría superior a la realidad física y más allá del conocimiento racional.
- La crítica se hizo más difícil y también más necesaria. Toda la dinámica social se vio sometida a la revisión. El ejecutante fue cada vez más un intermediario entre el compositor y el auditorio.
- El formalismo era aún una presencia importante, pero su influencia es más evidente en la música que en la literatura. Los compositores preferían escribir dentro de las restricciones formales de modelos clásicos, aunque su música estuviera infundida de un color armónico. Pero el formalismo como filosofía encontró pocos defensores; los valores sensuales prevalecieron.
- La estética estaba cada vez más abierta al debate.
- En el romanticismo se va a producir una revolución sin precedentes en la historia de la música que puede resumirse en dos puntos finales:
- Jerarquía de las artes: la música es promovida al rango más elevado, el extremo opuesto de la baja condición a la que la estética racionalista la había confinado.
- Inversión de papeles: la música vocal cede su posición secular de primacía a la música instrumental. Tal revolución no se manifiesta en primer lugar en la música, sino más bien en la teoría y la estética. Se puede afirmar que la música romántica es, en primer lugar, una invención de poetas, filósofos y literatos.
Estética romántica de la música
En aquella época, la estética era una disciplina muy seria porque el Arte parecía tener mayor importancia que nunca hasta entonces. En Alemania, el arte alcanzó tanta importancia que se llegó a convertir en una especie de religión de carácter profano. Se consideraba que proporcionaba acceso a un nivel de realidad que trascendía la existencia de una persona corriente.
E.T.A. HOFFMANN
La música pasó a un lugar central que debe iniciarse y comprenderse a través de esta figura. Hoffmann destacó por su ampuloso lenguaje romántico y por su afán de mitificación de compositores, sobre todo de Beethoven. Es el padre de una especie de historiografía mítica de la música en la que a cada gran personaje se le sitúa en una constelación. Otro aspecto importante es su concepto de romanticismo, ya que lo considera una categoría metatemporal y universal que ha existido desde el punto de vista musical. A menudo insiste en sus escritos sobre el poder que tiene la música para evadirnos de las penas y de las miserias del mundo terrenal. Los tres grandes artífices románticos para él son Haydn, Mozart y Beethoven.
WACHENRODER
No fue ni músico, ni crítico, ni poeta. Solo vivió de 1773 a 1798. Por tanto, su obra publicada en 1799, «Fantasías de un monje amante del arte», debe analizarse con todas las premisas. En ella domina la visión religiosa y nos da a entender que la función principal de la música es la expresión de sentimientos. Es imprescindible el abandono y la actitud puramente contemplativa, propia del simple amante del arte, del entusiasta.
Por otro lado, la reacción ante el arte no es un sentimiento concreto, sino una forma evidente de acceso al conocimiento divino de Dios. La música reviste, por tanto, un carácter sagrado; sin embargo, al mismo tiempo, reviste un carácter humano, ya que es capaz de conciliar y armonizar lo humano y lo divino. Además, la música es el sentimiento en sí y, en consecuencia, nada se puede decir acerca de su esencia, llegando a reflexionar sobre el sentimiento mismo.
Wachenroder es un claro precursor de ideas y tesis que serán las más defendidas en la estética romántica, resultando en una postura antitética contraria a todo el filón racional y matemático iniciado con los pitagóricos. Derrumba esta visión con su estética basada en lo contemplativo y pasivo, rechazando cualquier acercamiento analítico, aunque siente gran admiración por lo matemático de la música, concibiéndolo como algo sagrado y misterioso.
SCHOPENHAUER
Expresó un ideal similar al postulado de Hoffmann. Creía que el mundo poseía varios niveles de realidad, como todos los filósofos platónicos: los objetos como los percibimos por los sentidos y la fuerza elemental, ciega y poderosa llamada Voluntad. Lo que no es voluntad es representación. Para él, el Arte es lo que nos puede liberar en un momento del yugo de la voluntad, consistiendo en la contemplación de las cosas. La finalidad del arte es convertir lo sensible en voluntad.
La música para Schopenhauer no está considerada dentro de la jerarquía común de las artes, ya que para él la música es la voluntad misma, estando muy por encima del resto de las artes. Como buen romántico, consideraba que la música instrumental era preferible y que no debería subordinarse a otras formas de expresión que no le fueran propias. Si estuviéramos ante música vocal con acompañamiento instrumental, es obvio que la música debería prevalecer.
SCHELLING
Los filósofos románticos asignan a la música una posición privilegiada y, aun cuando no siempre la pongan en la cima jerárquica, no por ello dejan de atribuirle privilegios singulares.
Schelling, en su Filosofía del Arte, dice que la finalidad del arte es la captación de lo infinito. Tendríamos dos tipos de artes: uno real y otro ideal, según se manifieste el aspecto objetivo y físico o el aspecto subjetivo y espiritual. Por un lado, las artes figurativas y, por otro, las artes de la palabra. Las figurativas son la música, la pintura y la plástica. En este contexto, «figurativo» no se entiende como representar objetos, sino como una referencia a la materia, a cuanto es imaginable y puede inventarse.
