Perspectivas teóricas sobre el álbum ilustrado
Para Durán (2000), el álbum es un trabajo polifónico donde el soporte físico y la narratología textual y visual concuerdan afinadísimamente. Este acorde puede estar al servicio de cualquier tipo de relato y dirigirse a cualquier tipo de público.
Para Van der Linden (2006), el álbum es una forma de expresión que presenta una interacción entre textos e imágenes en el seno de un soporte libro, caracterizado por su libre organización de la doble página, la diversidad de sus realizaciones materiales y la sucesión fluida y coherente de sus páginas.
Para Lewis (1990), el álbum es un objeto cultural en forma de libro, fruto de una experimentación entre los lenguajes visual y textual, dirigido a un público que no ha de ser forzosamente infantil, y un artefacto que puede contemplarse como testimonio de la evolución cultural, social, tecnológica y artística de nuestro tiempo. La articulación manifestada en el álbum entre imagen y palabra se convierte en “una de las formas más extraordinarias e innovadoras de la literatura contemporánea”.
Para Arizpe y Styles (2003), en los álbumes ilustrados la historia depende de la interacción entre el texto escrito y las imágenes; ambos se crearon con una intención estética consciente. Son libros compuestos de imágenes y palabras cuya interacción íntima crea niveles de significado abiertos a interpretaciones diferentes y con el potencial de sembrar en sus lectores una reflexión sobre el acto mismo de leer.
La literatura infantil como andamiaje educativo
La literatura infantil se ofrece como un andamiaje, ya que en esta etapa es donde se configuran las bases de la formación literaria y del acceso al texto escrito. Por lo tanto, las aulas de educación infantil deben convertirse en lugares que aseguren un contacto vivo y placentero de los niños con los libros.
El término LIJ es literatura sin adjetivos de ningún tipo; si se le añade “infantil” o “juvenil” (concretamente destinado a niños hasta los 16 años) es por la necesidad de delimitar una época concreta de la vida del hombre que, en literatura, está marcada por las capacidades de los destinatarios lectores y, en menor medida, por gustos e intereses lectores muy concretos, así como por sus posibilidades de recepción literaria.
La literatura infantil puede definirse como un fenómeno artístico-comunicativo en el que es preciso considerar la figura del niño como receptor específico para que se produzca la comunicación. Por tanto, deberá estar en relación con la evolución de su lenguaje, su pensamiento y su maduración.
Características de la LIJ según Pedro Cerrillo
Pedro Cerrillo establece unas características que están presentes en la mayor parte de las obras de LIJ, aunque no quiere decir que cualquier obra de LIJ tenga que reunir estas características para serlo. Las divide en:
- Características referidas a los contenidos.
- Características referidas a la técnica y la estructura literaria.
- Características referidas a las formas.
- Características referidas a las ediciones.
1. Características referidas a los contenidos
- Presencia de elementos no normales: Provoca una relación inmediata con el paradigma de la normalidad, de la que surge un choque que llama la atención del destinatario.
- Tendencia a la personificación: Humanizar lo que no es humano (ejemplo: las fábulas con animales que hablan).
- Ausencia de complicación temática: Sin embargo, existen elementos argumentales recurrentes: el viaje a través del tiempo, el premio al bueno, el castigo al malo, etc.
- Conflicto externo: Las historias suelen plantear un conflicto que se resuelve en el propio libro.
- Carga afectiva y simbolismo: Presencia de simbolismos (como la relación madre-hijo) y contenidos fantásticos.
- Protagonismo: Suele haber un protagonista que destaca sobre el resto, generalmente niños o adolescentes.
2. Características referidas a la técnica y la estructura literaria
- Estructura tripartita: Exposición, desarrollo y desenlace, siendo muy breves la primera y la tercera.
- Esquematismo: Ambigüedad en la localización espacial de los hechos.
- Caracterización rígida: Los personajes suelen ser arquetípicos (el bueno siempre es bueno, el malo siempre es malo).
- Predominio de contrarios: Uso de oposiciones (bueno/malo, castillo/pocilga).
- Elementalismo técnico: Descripciones breves y rápidas, linealidad narrativa.
- Dinamismo: Diálogos frecuentes y rápidos, junto con estructuras de corte repetitivo.
3. Características referidas a las formas
- Claridad: Expresión sencilla, léxica y sintáctica.
- Ritmo: Vivo y ágil, especialmente en la poesía, donde la métrica ofrece constantes.
4. Características referidas a las ediciones
- Ilustraciones: Acompañan al texto.
- Paratextos: Son el primer contacto del lector con la obra.
